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martes, 29 de diciembre de 2015

Amor es Voluntad

Tengo 43 años. Llevo con la que hoy es mi mujer desde recién cumplidos los 15. Hasta hoy ha sido la única mujer en mi vida, tras 28 años juntos. Muchos nos preguntan cuál es el secreto. Pero no creo en recetas mágicas, ni soy quién para juzgar lo que otros hacen. Sólo puedo contar mi experiencia.
Cuando nos conocimos, yo era muy distinto. Era tan racional que había decidido que hasta que no hubiera acabado la carrera y tuviera mi vida profesional encarrilada, no me "echaría novia". Hoy me río "a carcajadas" de aquel plan. Ya se sabe: "la vida es eso que pasa, mientras tú estás con otros planes", como dijo Lennon. Y mis planes eran una auténtica tontería, comparado con lo que la vida me deparaba. Afortunadamente decidí cambiar de planes.
Aunque los dos somos de Málaga, nos conocimos en Inglaterra justo cuando teníamos que conocernos, ni antes ni después. Y tras un breve período de bellísima amistad, empecé a no poder dormir por ella. Jamás me había pasado algo así. Decidí hacer caso a los planes de la Vida, y dar la espalda a los míos.
Más de uno apostaba poco por nuestra relación: poco después yo me marchaba a Madrid a estudiar la carrera, y ella se marchaba a estudiar a Inglaterra, Francia y Canadá. Era momento de formarnos, pero ¿por qué debía afectar a nuestro amor? Nueve años de noviazgo en la distancia no sólo no lo debilitaron, sino que lo fortalecieron a base de centenares de cartas. No había whatsapp ni apenas internet: nos decíamos "te quiero" con 3 llamadas perdidas al teléfono fijo.
Por supuesto que hubo oportunidades para estar con otras personas. Y por supuesto que era una edad de hormonas disparadas. Pero decidimos estar juntos en la distancia, y eso reforzó nuestro amor.
Nos casamos muy jóvenes; yo con 24. Quizás una locura para alguno en los tiempos actuales. Disfrutamos de unos inolvidables años de recién casados, a pesar de no tener "ni un duro" y de las dificultades laborales del momento. Recuerdo incluso apuntar en una lista detrás de la puerta los chicles que comprábamos, para controlar el gasto. :)
Por fin todo parecía cuadrar. Tanta espera tenía su recompensa. Habíamos encontrado un grupo de grandes amigos, un pisito maravilloso en Madrid, y una vida que nos encantaba. Los planes cuadraban....  "¿Cómo?" Seguro que pensó la Vida. ¿Haciendo planes de nuevo? ¡Toma 7 cubos de planes! De forma inesperada, apuntaron a mi mujer a unas oposiciones "por probar", y sin prepararlas ni nada se presentó a ellas. Sacó la número 1. Eso suponía trabajar en Andalucía. Yo acababa de montar empresa en Madrid. Momento de zozobra y muchas dudas. Decidimos priorizar nuestro amor de nuevo en la distancia: dos años de idas y venidas en coche todos los fines de semana para vernos.
Decidimos tener hijos. No sin esfuerzo, decidí dejarlo todo y bajar a Andalucía para estar juntos. Travesía en el desierto laboral. Muchas "tortas" y poco reconocimiento. Buena terapia para el ego, y buen pegamento para la relación de pareja. Decidimos que los hijos no son quienes dan el sentido a la pareja. Que es la pareja la que da sentido a los hijos. Nosotros somos lo prioritario. Y si lo hacemos así, desparramaremos sobre ellos todo nuestro amor. Nunca hemos creído en las parejas que encontraban su sentido en los hijos, y que cuando éstos vuelan se desmoronan como castillo en la arena. Es algo que nuestros 3 "tesoros" saben bien desde pequeños, y que tienen muy interiorizado. Y están encantados con los resultados.
Después tocó otra dura prueba. La larga y dura enfermedad de mi madre se cruzaba también en nuestro camino. Momentos de fuerte tambaleo emocional. Nuevos momentos de toma de decisiones.
Día a día seguimos tomando decisiones. Cada vez más ligeros de otros equipajes. Y no hay duda de que hoy soy un ser muy distinto de aquel que inició esta relación hace casi 30 años ya. Doy gracias a aquél, ya que sin él no sería quien soy hoy. Pero sin duda, el amor por mi alma gemela me ha permitido construirme. Y ha sido así porque yo he decidido que así fuera, y me he lanzado al vacío confiando decenas de veces en ella, como también le ha sucedido a ella.
Hoy doy gracias por esas pequeñas decisiones que han ido reforzando nuestro amor. Decisiones que superan los miles de inconvenientes, obstáculos y dificultades que han jalonado nuestra sendas, y que hoy estoy seguro que han sido los verdaderos maestros del milagro que entre los dos hemos construido. Por eso me apena profundamente ver que muchos tiran la toalla ante el primer sinsabor o las primeras diferencias, cuando eso es lo que verdaderamente encierra la semilla de los milagros. En nuestro caso, sin duda, esa semilla es la voluntad.

viernes, 25 de diciembre de 2015

Cuento ¿de Navidad?

Erase una vez una niña que vivía en un país muy muy lejano. Con la inocencia de su corta edad, aún creía profundamente en la magia, y en la capacidad de crear su propia suerte. Sin embargo, poco a poco, empezaron a hablarle de lo mal que andaba el mundo. De que debía tener cuidado y desconfiar para que no le hicieran daño. De que debía estudiar para competir con los demás y conseguir un trabajo para toda la vida. De que había mucha gente mala y de que si compartía sus cosas, se quedaría sin nada... Le describieron un mundo de políticos corruptos, de empresarios mezquinos, de países en guerra y de estructuras  injustas. Y le animaron a "ir a lo suyo" para salir adelante en un mundo tan hostil.
Una noche se despertó llorando con las pesadillas de ese mundo que los adultos le describían y contra el que debía protegerse y luchar. Cerró sus ojos fuertemente y pidió que el mundo cambiara. Se lo imaginó en todos sus bellos detalles y esa fue la única forma de calmar su inquietud y volver a dormirse.
Al día siguiente se despertó sobresaltada. Tenía una corazonada. El sol entraba por la ventana como hacía meses que no recordaba. Bajó las escaleras, pero no había nadie en casa. Al principio se asustó, pero luego decidió darle una oportunidad a ese "nuevo mundo" que había pedido de madrugada, y que sentía que le había sido concedido. Encendió la "tele" para encontrar alguna pista. La primera imagen que vio le confirmó su corazonada: Un hombre había movido una montaña para acercar un hospital a su pueblo. Eso, sin duda, formaba parte de su deseo. Jamás había oído una proeza similar. Cambió de canal, por si había sido casualidad, y otra noticia la acabó de convencer: Otro hombre había plantado una selva para dar refugio a especies animales amenazadas. ¡Eso sí que formaba parte de ese mundo por el que había rogado tanto!
Volvió rápidamente a su habitación, cogió el primer chándal que pilló, y sin peinarse ni nada, decidió salir a la calle. ¡Necesitaba explorar esa nueva realidad!. Nada más salir, de nuevo le invadió la sorpresa: se escuchaba música en la calle, y gente riéndose y bromeando. Corrió en la dirección de las voces y vio a centenares de personas compartiendo en la calle principal del pueblo un suculento desayuno. Aprovechó y se llevó alguna galleta a la boca. Cerca, vio a otro grupo de vecinos, que cogían fruta y verdura de lo que parecía un gran huerto compartido. Avanzó unos metros y descubrió en una esquina un frigorífico donde los vecinos depositaban comida para las personas sin recursos. Le pareció una idea "alucinante". Cogió una manzana, y dejó una chocolatina de las que siempre llevaba en el bolsillo del chándal. Más adelante descubrió una tienda en la que no hacía falta dinero, y en un descampado observó a varios operarios acabando unas pequeñas casitas que luego le explicaron que eran para acoger a las personas sin hogar. A pesar de la sorpresa, continuó, y en la plaza se topó con un restaurante que ofrecía descuentos si comías con alguien con quien te llevaras mal, como gesto de reconciliación.  ¡Estaba alucinada! 
Se montó en el primer autobús que vio para hacer un recorrido más amplio y conocer qué mas novedades había. Le sorprendió ver que transcurridos unos minutos, los pasajeros se agolpaban en las ventanillas del lado izquierdo para saludar a una ancianita que siempre saludaba a sus viajeros al paso del vehículo. Por uno  de los barrios por los que pasaron vio un montón de gente agolpada cantando villancicos y celebrando la Navidad. ¡Pero si era octubre! ¿Qué hacían? ¿Se habían vuelto locos? El conductor del autobús le explicó que  un chaval del barrio estaba muy enfermo, y habían adelantado por él las celebraciones de Navidad, por si su enfermedad no le permitía disfrutarlas. Le pareció que un gesto así sí que daba sentido a la Navidad.
Se bajó del autobús muy cerca de la playa, donde contempló extasiada a un niño corriendo con su cometa. En una papelera encontró un periódico usado que sobresalía, y aunque aún le costaba leer bien, pudo entender algunas noticias que la dejaron perpleja. ¡Siempre le habían dicho que las buenas noticias no eran noticias! ¿Quizás por eso sólo se escuchaban desastres y peleas por todos lados? En el apartado de sociedad pudo leer pequeñas grandes historias: Una pareja que donaba la mayor parte de su sueldo porque no necesitaban realmente el resto. Otra pareja que alimentaba a cientos de personas todos los días gratis, como forma de honrar a su hijo fallecido. Un señor que preparaba comida de acción de gracias para 84 personas tras anunciarlo en la prensa. Una pareja que invitaba a su boda a 4.000 extranjeros. Una estudiante que lograba continuar estudiando gracias al apoyo de cientos de personas anónimas. Un modesto sastre que arreglaba ropa para los pobres en plena calle. Un abuelo que había creado farmacias sociales para atender a las personas que no podían pagar los medicamentos. E incluso un científico que había inventado una incubadora por piezas para países sin recursos... No salía de su asombro...
Cerró el periódico. Ya no necesitaba más evidencias. Su sueño se había hecho realidad. Y fue en ese momento cuando lo entendió todo. No era un sueño ni obra de magia o de algún milagro. Toda esa realidad que esa mañana había entrado "a borbotones" por sus ojos existía ya en su día a día. Pero el panorama tan sombrío que le describían todos los que le rodeaban, le había llevado a ver siempre el vaso medio vacío. Y entendió que CREER ES CREAR. Y que el mundo que vemos depende muchísimo de nuestra decisión respecto a cómo vivirlo. Y en ese momento tomó una decisión muy sencilla: vivir "su mundo".

martes, 15 de diciembre de 2015

Nuestro voto

Hablar de a quién vas a votar, según en qué entornos, suele resultar casi tan incómodo como hablar de tu vida sexual. Quien haya leído este blog desde hace años quizás tenga ya algunas pistas de lo que vamos a votar este domingo. A fin de cuentas, hemos abierto al mundo nuestra forma de ver la vida, y el acudir a las urnas debería ser una continuidad de ello. ¿O no?
Sin duda, vamos a ir a votar con más ilusión que otras veces, porque sentimos aires nuevos respecto a lo que hemos conocido hasta ahora. Hemos tenido la ocasión de conocer y bregar en primera persona con concejales, alcaldes y delegados provinciales. También tuvimos ocasión de conocer en primera persona a la reciente alcaldesa de Madrid hace más de 20 años, en aquel entonces en un compromiso compartido en favor de los derechos penitenciarios, y tenemos claro el tipo de personas que preferimos en política. Sin duda, no la de los partidos que han gobernado siempre en nuestra ciudad, en Andalucía y en España. Hemos sufrido en nuestras carnes una concepción de la política en la que nuestros problemas se usan como arma electoral, en lugar de volcarse en su resolución.
Vaya por delante que ningún partido puede hoy por hoy aglutinar nuestras preferencias al 100%, ya que por la propia dinámica electoral y de la lucha partidaria, entran en actuaciones que nos dan urticaria. Pero hay alguno que se acerca más a nuestra forma de ver la realidad, y nuestro voto no va a ser "contra" nada ni "contra" nadie, sino "a favor de" a qué nos gustaría dedicar nuestras energías:
  • Nos gustaría votar a favor de principios, más que de ideologías: nunca hemos entendido el voto esclavo a "mi" partido o a "mi" ideología, aunque estuviesen haciendo lo peor de lo peor. Las ideologías sirven para dividirnos en derechas e izquierdas, más que para unirnos en una dirección. Y ya se sabe: "divide y vencerás".
  • Nos gustaría votar a favor de mayorías minoritarias: no hay nada más sano que los distintos tengan que dialogar para ponerse de acuerdo. ¡Ojalá que a quien votemos nunca logre mayoría absoluta!
  • Nos gustaría votar a favor de personas que no hayan vivido de la política, y que se limiten los ingresos de la política, e incluso los compartan. Y también a favor de los que buscan que quienes les apoyan les financien, en lugar de dilapidar en carteles y folletos los presupuestos públicos.
  • Nos gustaría votar a favor de una política sin fronteras, o con las menores fronteras posibles. Y a favor de quienes den respuesta digna y no como ganado al problema de los refugiados, sabiendo que nosotros también lo fuimos, y que somos seres humanos en distintas circunstancias.
  • Nos gustaría votar a favor de la paz, en lugar del "ojo por ojo".
  • Nos gustaría votar a favor de los puentes, del entendimiento y de los consensos, y no de la crispación, del insulto o la descalificación, o del "y tú más" que tanto predomina en nuestra política.
  • Nos gustaría votar a favor de actuaciones por la igualdad, aunque ello suponga que se reduzcan en concreto nuestros privilegios o los beneficios que puedan tener actualmente nuestras creencias. Somos conscientes de que quizás ello suponga desaprender lo aprendido y entender de verdad que el verdadero cambio empieza por uno mismo.
  • Nos gustaría votar a favor de una revolución y un cambio de las estructuras, más que de un mantenimiento del "status quo", aunque éste nos beneficie personalmente.
  • Nos gustaría votar a favor de un modelo distinto de educación, donde prime más la búsqueda de la felicidad de los niños y futuros adultos, que la búsqueda de un puesto de trabajo.
  • Nos gustaría votar a favor de quienes entiendan mejor que las estructuras están al servicio de la persona, y no para "aborregarnos".
  • Nos gustaría votar a favor de quienes apuesten por un planeta que no está a nuestro servicio para usarlo y abusar de él, sino del que formamos una pequeñísima parte.
  • Nos gustaría votar a favor de los que estén dispuestos a probar experimentos y laboratorios de vida, que nos hagan vislumbrar que existe algo más que esto que vivimos.
  • Nos gustaría votar a favor de quienes estén a priori más dispuestos a plantar cara a los poderosos y las multinacionales en sus injusticias. También a favor de nuevos esquemas financieros, aunque luego no consigan el 100% de sus propósitos. Especialmente importante será saber distinguir bien entre lo justo y lo legal.
  • -Nos gustaría votar a favor de quienes no temen dar la voz a la gente, en lugar de darles mordaza.
  • -Nos gustaría votar a favor de quienes se planteen que quizás nos toca a todos vivir con menos sin ser menos, frente al mantra del "crecimiento, crecimiento" de unos a costa de otros.
  • -Nos gustaría votar a favor de quienes sean más sordos a las advertencias sobre lo imposible.
  • -Nos gustaría votar a favor del corazón, más que del bolsillo, del estado del "bienser" más que del "bienestar", y de una vida que no sea sólo trabajo y producción para tener más.
  • -Nos gustaría votar a favor de las utopías, más que del miedo


Quizás muchos coincidamos en votar a favor de estos principios, y  votemos al final por colores distintos. No pasa nada. No pretendemos convencer a nadie. Y votes lo que votes tendrá su sentido. A fin de cuentas es más importante ser feliz que tener razón. Y si el que hemos elegido nos falla en estos principios, no vacilaremos en votar a otros en las próximas elecciones. De todas formas, por muchas urnas que nos pongan delante, siempre deberemos saber diferenciar entre Democracia y Libertad. Pero si todos los partidos, algún día, trabajan en favor de estos principios, quizás mucho habrá cambiado entonces. 


domingo, 6 de diciembre de 2015

Nuestra Casa de Acogida Pepe Bravo

Tenemos 3 hijos de 14, 13 y 10 años. Son nuestro principal proyecto en la vida, aunque bien sabemos que están destinados a volar. Y cuanto mejor equipados estén para ese viaje, mejor para ellos. Pero en su equipaje es importante que lleven clara una hoja de ruta, un buen mapa que les guíe por los, a veces, complicados caminos de la vida. Y si se pierden, la ruta debe ser clara: UN MUNDO MEJOR.
Por eso, aparte de matemáticas, música o natación, nuestros hijos deben aprender el sentido de la vida. Y por desgracia eso no se aprende en la escuela, ni tampoco te lo cuentan cuando logras tu primer trabajo. 
Más bien al contrario: te suelen entregar un mapa que te lleva a dar vueltas y vueltas hasta perderte. Esa es la razón por la que, desde hace años, decidimos que en casa se viviera en primera persona la experiencia de personas que están luchando de forma decidida por ese MUNDO MEJOR. Y en esa búsqueda nos encontramos con una piedra preciosa: la Casa de Acogida Pepe Bravo, de Alozaina (Málaga). 
Si te dicen de entrada que es una antigua fábrica y que el empresario en lugar de "forrarse" con su venta, dedicó años con su familia a acondicionarla como casa de acogida, ahí huele a "mundo mejor". Si luego vas y descubres que hay personas como Mariló o Nacha que lo han dejado todo por dar una segunda oportunidad a personas excluidas, ese olor a "mundo mejor" se hace más intenso. Pero cuando te involucras en el proyecto y descubres que hay magia por todas sus esquinas, entonces la enseñanza para tus hijos no puede ser más clara: "si todos apostáramos por sitios así, sin duda tendríamos UN MUNDO MEJOR".
Por eso decidimos hacernos UNO con la Casa de Acogida. Hay pocos sitios en los que, de forma tan clara, se vislumbre esa hoja de ruta. Y aunque nos "pilla" a más de una hora de casa, cuando te sientes UNO con alguien, las distancias no son problema. Y desde entonces hemos colaborado como hemos podido: difundiendo en las redes sociales, participando en su campaña de crowdfunding, echando una mano en algún que otro evento solidario...
Ya hace 4 ó 5 años que colaboramos con ellos. Y la magia no ha dejado de manifestarse. Hemos conocido personas que han salido del pozo sin fondo de los intentos de suicidio y tienen su vida normalizada. Hemos entablado amistad con gente hundida emocional y físicamente, que hoy disfrutan de un presente, y sobre todo de un futuro. Hemos visto sueños hechos realidad, como ese deshidratador solar industrial, conseguido por las aportaciones de centenares de personas vía crowdfunding, y que hoy genera recursos para la Casa. Hemos visto cómo un almacén de trastos viejos se convertía en un precioso restaurante solidario gracias a las donaciones de hoteles y restaurantes. Y hemos visto que personas reconocidas que apuestan por la apertura consciencial, veían en la Casa un lugar idóneo para sus encuentros y sus enseñanzas en favor de ese mundo mejor (Emilio Carrillo, Suzanne Powell, Avihay, Julio Simó, Enric Corberá...). Y nos hemos sentido muy acogidos para aportar nuestro grano de arena en aquello que fuera mejorable, y colaborar en los frentes que siempre un proyecto de esa envergadura es lógico que tenga.
Hemos visto también que la magia existe en los libros de contabilidad, porque aún no nos explicamos cómo han podido tener aquí una segunda oportunidad tantas personas, con tan pocos ingresos y con tan escaso apoyo de la Administración. Por eso decidimos también apoyar económicamente el proyecto y hacernos socios hace meses: por ser parte activa de esa magia. Y estamos encantados. En ningún sitio hemos conocido tan de primera mano el fin solidario y transformador al que se destina nuestro dinero. Por eso te animamos a que, incluso con una cantidad simbólica, también te unas a esa magia. Los polvos mágicos están formados de infinidad de pequeñas partículas.
Nuestros hijos se hacen grandes más rápidamente de lo que nos damos cuenta. Y antes de lo que nos demos cuenta, volarán. Esa es nuestra misión. Y en alguno de esos cruces de camino de la vida, deberán decidir. Y quizás recuerden lo vivido con la Casa de Acogida Pepe Bravo. Y entonces tendrán clara la ruta a escoger: UN MUNDO MEJOR.