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sábado, 29 de diciembre de 2012

La magia sí existe

Hace unos días, mi hija pequeña tuvo una reacción que nos lleva rondando la cabeza a mi mujer y a mí toda la semana. Sus hermanos le habían cogido un pequeño transistor de juguete con el que ella pasa las horas bailando y cantando, y lo habían roto a base de experimentos de "alta electrónica". Su abuelo había intentado arreglárselo, pero sólo pudo declarar la defunción del aparato. Como se trataba de uno de sus juguetes favoritos, y ante su desánimo por la pérdida, le dijimos que le habíamos escrito a los Reyes Magos, y que le habíamos pedido un transistor idéntico al haber estropeado sus hermanos el que tenía. Su reacción nos dejó atónitos: casi llorando nos reprochó haberle comunicado eso a los Reyes de Oriente, ya que si los Reyes se enteraban de la "trastada" de sus hermanos, los Reyes quizás no les traerían regalos a ellos...Pura magia de una niña de 7 años, que se olvida de la pérdida de su juguete favorito, para centrarse en las consecuencia para los demás. Se me hizo un nudo la garganta al escuchar sus palabras...
La magia no está en los Reyes Magos o en Papá Noel...O en una estrella fugaz de Oriente...La magia está en nuestra capacidad de transformar la realidad que nos rodea a base de la energía que emana de nuestro corazón...De no dejarnos contagiar por el desánimo o por el pesimismo, y entregar a este mundo lo mejor que llevamos dentro de nosotros...De olvidarnos de nuestro ego, nuestro confort y nuestras posesiones, y sentirnos UNO con todo lo que nos rodea...Y conectándonos con esa magia, no hay nada ni nadie que pueda pararnos...Como mi hija me ha enseñado esta semana...

domingo, 16 de diciembre de 2012

¡Yo no he sido!

Nuestro amigo Rafa nos hacía el otro día una reflexión a raíz de una anécdota que, por su coincidencia con otros temas tratados en este blog, nos hemos animado a reproducir. Y desde luego, los que tenemos hijos, la hemos experimentado más de una vez en casa. Resulta que, estando en casa con unos amigos que tienen dos hijos, mientras charlaban en la cocina, escucharon un estruendo tremendo en el salón...Antes de que el ruido del desastre se apagase, se escucharon dos voces al unísono gritando "¡Yo no he sido!"....
Ese "escaqueo" es el resorte que utilizan los niños para evitarse un posible castigo, pero los adultos no somos ajenos a esa dinámica, si bien por nuestra experiencia, depuramos la expresión, y en vez del "Yo no he sido", utilizamos la expresión "¿Quién es el culpable?". Eso nos garantiza una búsqueda constante en el más allá de mis huesos...Una constante mirada inquisitoria hacia los demás...Una persistente búsqueda de "chivos expiatorios" a los que crucificar, o de "cabezas de turco" que exponer para escarnio público...Pero ningún atisbo de la verdadera pregunta que debemos hacernos de primeras: "¿Y YO QUÉ PUEDO HACER?".
Esta es una idea que hemos repetido en numerosos posts (ver 1, 2, 3, etc), pero no por ello deja de tener vigencia en los momentos que vivimos. Ya que en los gravísimos momentos actuales, está muy bien analizar las razones y los culpables que nos han llevado hasta esta situación. Pero no se trata de, si eres de una ideología, cargar contra el "chivo expiatorio" de la contraria y a la inversa...Mucho antes es crucial plantearse qué podemos hacer cada uno de nosotros, para salir de ésta...Y algunos apostarán por alzar la voz en la calle (4)....Otros por optar por construir alternativas al sistema actual (5)...Otros por adaptarse y aceptar un cambio en su vida (6)....Otros por aprender por fin de su tragedia (7)...Otros dejarán de ser "niños-vicente" (8)...Quizás algunos decidan "pringarse" para cambiar la situación actual (9)...Y otros, quizás, se darán cuenta de que sí hay alternativa: hacer lo correcto (10)...
Si no nos planteamos qué podemos hacer, y estamos siempre culpando a los demás desde la barrera, pensaremos que somos adultos...Pero en el fondo estaremos actuando como niños....¡YO NO HE SIDO!...