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miércoles, 21 de septiembre de 2016

Sin prisa

"Nada que hacer ni a dónde ir: nunca más con prisas". Así acaba una bella canción que cantamos en O Couso, en pleno Camino de Santiago. Una frase muy simple, pero que encierra una apuesta vital de hondo calado. La vida no va de hacer, hacer y hacer. Tampoco va de llegar a ciertas metas, a ciertos cargos ni alcanzar ciertos logros, sean los que sean. Va de Ser, de vivir el momento presente, de estar en lo que se está con plena consciencia. Y eso sólo se consigue rebajando las prisas, frecuentando el silencio, y buscando la tranquilidad de vivir intensamente las pequeñas cosas de la vida.

Este pasado año ha sido frenético para nosotros. El lanzamiento de nuestro libro, las entrevistas, las apariciones en prensa e incluso un reportaje difundido a nivel internacional nos ha lanzado a un estrellato tan sorprendente como no buscado. Eso se unía a nuestras ya ajetreadas vidas cotidianas: trabajos, hijos, tareas domésticas, actividades extraescolares, voluntariados, reivindicaciones educativas... Lo hemos aceptado con cierta resignación, como forma de compartir esa búsqueda por un mundo diferente para vivir, y porque era la forma de conectar con otras almas también en búsqueda. Y ese encuentro con el otro ha sido precioso. Pero nos hemos visto arrastrados en un "hacer, hacer y hacer" contradictorio con esa vida por la que apostamos. Sentíamos que valía la pena, y que el momento lo exigía. Pero era imposible no ir a contrarreloj, con prisas continuas y en un ruido constante de tareas y quehaceres.

Por supuesto que creemos que hay que seguir remando en esa dirección. Por supuesto que es preciso alentar el encuentro de las almas. Pero percibimos con fuerza que toca pasar a otra fase dando un paso atrás, aunque sea durante unos meses. Necesitamos recobrar esa tranquilidad, y el SER por encima del HACER. Necesitamos rebajar un poco las prisas y decir NO a algunas de las cosas que nos proponen. Necesitamos esas sobremesas relajadas, esas lecturas compartidas, esas miradas sin fin. Y ya hemos renunciado a responsabilidades que teníamos con algunas entidades, y pospuesto compromisos en la promoción de nuestro libro. A fin de cuentas, no nos obsesiona vender, sino compartir una forma de vida que demanda una coherencia. Lo que se venda será maravilloso porque supondrá conectar con nuevos seres, y en el camino impulsaremos económicamente bellos proyectos solidarios y de transformación. Seguiremos con ello de otra forma. Pero ése no es el objetivo. De hecho, no hay objetivo. Sólo hay camino. Y a ese camino nos debemos y es a donde queremos retornar.
Recuperaremos tiempo para el encuentro y la relación, que es lo que da sentido al libro, a las entrevistas y a toda esa parafernalia mediática. Recuperaremos el equilibrio perdido y el contacto "tú a tú". Porque lo que hay que preservar es la relación con tantas y tantas personas que nos han contactado, no una presencia permanente en los medios o en los eventos sociales. Sabemos que hay muchas personas que se alegran con nuestros éxitos porque suponen un éxito de otra forma de actuar. Y somos conscientes que muchos anhelan vernos en las noticias en lugar de tanta crispación y enfrentamiento. Pero sabemos bien que lo esencial es invisible a la tele. Y que ese "mundo diferente para vivir" tiene mucho más que ver con lo sutil que con las portadas.
Hay una bonita canción que dice: "...Estoy perdiendo el tiempo en vivir deprisa. Mi vida pasa como el viento, pero jamás sentí la brisa". Nosotros queremos sentir la brisa. Y también los abrazos, los aromas, los atardeceres y las miradas. No perdamos el tiempo en vivir deprisa.


NOTA: Este contenido, como todo lo que compartimos, no tiene ningún afán de lucro para nosotros, sus autores. ¡Bastante premio estamos teniendo con los aprendizajes y con las personas que estamos conociendo por el camino! Sin embargo nos encantaría que nuestras creaciones (escritos, vídeos, audios, recetas, remedios caseros, etc) acaben beneficiando ese "mundo mejor" a través de entidades solidarias que apuestan por él. Por eso, algunos de esos contenidos los subimos a nuestra página en Patreon (https://www.patreon.com/familiade3hijos) para disfrute de quienes estáis colaborando en esos proyectos solidarios, aunque sea con 1 simple euro al mes. Basta con pulsar en el botón rojo de "Become a patron". ¿Queréis ser nuestros cómplices, aunque sea con algo simbólico? ¡¡GRACIAS!!

sábado, 10 de septiembre de 2016

El loco de la playa

Ayer tocaba despedirse de la temporada de playa. Era la cuarta o quinta despedida: siempre encontramos una escapadita más en este septiembre para disfrutar de playas casi desérticas y atardeceres inigualables. El mar rugía. Una diminuta luna creciente y un gigantesco sol en retirada dibujaban un paisaje de photoshop. Sin embargo, curiosamente, el protagonismo no lo tenía semejante postal veraniega. Un joven de algo menos de treinta años disfrutaba de las olas justo unos pasos antes de que éstas rompieran con enorme estruendo. Al principio apenas le presté atención. Los adultos retomamos la infancia en un buen día de olas. Él debía estar disfrutando de una momentánea infancia ante el fragor del oleaje, como yo. Pero ya en secano, me percaté de que el chaval debía tener algún tipo de trastorno mental. Apenas se movía de la misma posición, estratégicamente calculada para que las olas no le rompiesen encima. Sólo un pasito adelante o atrás, acompañado del aleteo exultante de sus brazos, y de unas risas tan bulliciosas como solitarias. Sus padres, de mediana edad, le contemplaban complacientes bajo su sombrilla, a pesar del peligroso oleaje.
Pasaron las horas y pasaron decenas de bañistas por la orilla. Él seguía igual de pletórico, en una euforia sin límite, ajena a cualquier comentario maledicente o a sentirse señalado. Su cuerpo se mecía rítmicamente al compás de las ondas marinas, y resultaba una estampa ciertamente poética ante esa pequeña luna y ese cielo tan rosado. Sin duda se sentía UNO con esa naturaleza salvaje que le envolvía. Ni una sola ola le embistió en las tres horas que disfrutamos de su jolgorio. Quizás por la ausencia de miedo, que ya se sabe que te hace más libre.
El atardecer calmó las aguas y trajo una notable bajada de temperatura que nos obligó a abrigarnos para contemplar los últimos rayos de sol, mientras él seguía inmune a las dualidades del frío o calor. Los últimos bañistas recogimos nuestros enseres antes de que se hiciera noche cerrada. 
Para muchos ese chaval estaba loco. Pero yo le veía más conectado a la esencia de la vida que muchas personas cabales y con  kilos de títulos académicos a sus espaldas que conozco. No pude evitar pensar que quizás quien estaba loco no era él sino este mundo.
Reconozco que me quedé con ganas de saber cómo salió del agua, y si sus padres le tuvieron que animar a ello. Prefiero pensar que aún sigue allí dando sus saltitos, sin importarle si hace frío, si hay que trabajar mañana, o si la gente le señala por sus aspavientos, gozando en plenitud de su presente y de la naturaleza. Nosotros teníamos frío, teníamos que trabajar hoy, y no era cabal quedarse mucho más rato.


NOTA: Este contenido, como todo lo que compartimos, no tiene ningún afán de lucro para nosotros, sus autores. ¡Bastante premio estamos teniendo con los aprendizajes y con las personas que estamos conociendo por el camino! Sin embargo nos encantaría que nuestras creaciones (escritos, vídeos, audios, recetas, remedios caseros, etc) acaben beneficiando ese "mundo mejor" a través de entidades solidarias que apuestan por él. Por eso, algunos de esos contenidos los subimos a nuestra página en Patreon (https://www.patreon.com/familiade3hijos) para disfrute de quienes estáis colaborando en esos proyectos solidarios, aunque sea con 1 simple euro al mes. Basta con pulsar en el botón rojo de "Become a patron". ¿Queréis ser nuestros cómplices, aunque sea con algo simbólico? ¡¡GRACIAS!!

sábado, 3 de septiembre de 2016

Carta a un hijo

Cuando encuentres esta carta en tu maleta, ya estarás a 8.500 kilómetros y a ocho horas de diferencia de nosotros. Habrás iniciado el viaje más largo e importante de tu vida. Un viaje que te llevará durante más de diez meses no sólo a otro país, a otra cultura y a otras realidades, sino a un encuentro con el adulto que ya empiezas a ser.
Ha habido gente en estos largos meses de preparativos que nos ha dicho que ellos no podrían enviar a su hijo/a tan lejos y durante tanto tiempo, porque lo/a quieren demasiado. Nosotros, porque te queremos tantísimo, hemos decidido apoyar tus deseos de abrirte al mundo, de conocer más, de aprender, y de iniciar el vuelo. Teníamos claro que nuestro papel como padres no va de crear nidos tan placenteros que no apetezca volar, sino de entrenar las alas para que el vuelo sea muy muy alto. Y este viaje que inicias es un grandísimo entrenamiento para ello, por mucho que te vayamos a echar de menos. 
Nos va a costar "horrores" no tenerte con nosotros. Nos va a costar "horrores" no escuchar tus ensayos de violín o tus sinfonías durante las cenas como música de fondo en casa. Nos va a costar "horrores" no escuchar tus novedades deportivas o las de tu orquesta. Nos va a costar "horrores" no compartir bromas y "piques" familiares contigo... Pero sabemos que es lo que ahora necesitas, y lo asumimos con la mayor de las sonrisas y determinación, pero lógicamente también con un pellizco y alguna lágrima en el corazón.
No es momento ya de darte consejos, de prevenirte de peligros, ni de apelar a tu cautela. Confiamos al cien por cien en ti, y sabemos que actuarás con criterio. Sabemos bien que te equivocarás, que pasarás momentos duros y difíciles, y que te tocará vivir circunstancias dolorosas, de esas que sólo se mitigan con un abrazo materno o paterno, como tras alguno de nuestros "tiras y aflojas" de la adolescencia. Verás cosas que no te convenzan, o que vayan contra tus principios, pero eso consolidará tu tolerancia, y reafirmará tu modelo de vida para un futuro, porque lo habrás vivido por ti mismo y no actuarás "de oídas". Nosotros estaremos ahí, "a tiro de whatsapp" o de skype para lo que necesites y cuando lo necesites. Esas experiencias serán las que apuntalen tu madurez y te abrirán la puerta a la edad adulta. Como ya te ha sucedido en el pasado, te sentirás más fuerte y libre una vez que las hayas superado o hayas aprendido de ellas. CREER es CREAR, y no hay nadie como tú creyendo y creando posibilidades. Y tal y como nos has dejado escrito en el frigorífico de casa: "A VECES SE GANA, Y A VECES SE APRENDE".
Quienes te acogen en Wyoming no se pueden imaginar la suerte que tienen. Les ha tocado la lotería en forma de energía, vitalidad e ilusión. Harás multitud de amigos. Practicarás infinidad de deportes. Gozarás de una naturaleza inigualable. Te meterás en todo tipo de actividades e iniciativas. Y absorberás, como la "esponjita" que eres, hasta el último hilo de enseñanza que aparezca en tu camino. Tan sólo te pedimos una cosa: que desparrames por donde pases ese "pedazo" de corazón que tienes, y quiere mucho a todos aquellos que se crucen contigo. No hay en el mundo muchos corazones como el tuyo, y es un regalo inmenso para quienes te rodean.
Bueno, "churri": estamos muy orgullosos de ti. Te tendremos permanentemente en nuestros pensamientos y en nuestros corazones. Y cuando nos veamos en unos meses, aunque ya serás probablemente una nueva persona, te cogeremos con todas las ganas del mundo, para estrujarte a besos y abrazos.
Papá, mamá, Samuel y Eva.



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