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lunes, 19 de marzo de 2012

Libertad no es lo mismo que Democracia (#libertadnoesigualquedemocracia)


Doy un premio a quien en los últimos meses no haya escuchado en casa, en su trabajo, o en la cafetería de siempre la frase: "Esto no puede seguir así: tenemos que hacer algo". Es curioso cómo todos tenemos la sensación de vernos abocados a algún precipicio sin saber muy bien  a dónde nos lleva, cómo ni por qué... Sin embargo, tengo la firme convicción de que sí hay salida a todo eso. El problema es que nos creemos libres, y no lo somos.
Libertad no es lo mismo que Democracia. La Democracia es un sistema que permite una cierta  organización, pero que ni mucho menos es perfecto, ni por supuesto fijo o definitivo. Durante muchos  años nos han estado diciendo que nuestro sistema no tenía quiebras, y que no se podía ni tocar la  Constitución. Pero cuando ha interesado a los de turno, se ha cambiado con nocturnidad y  alevosía, pero sólo para reforzar esos intereses ocultos. Curioso...
Hoy se celebran 200 años de la Constitución de 1812, la famosa "Pepa", la primera Constitución  promulgada en España, que fue una de las más liberales de su tiempo, y con gran influencia en otros  países. Sin embargo, a pesar de su importancia, siempre me he preguntado por la exclamación "¡Viva  la Pepa!", expresión peyorativa probablemente fruto de su uso irónico por los enemigos políticos de  los liberales, que ha terminado imponiendo su empleo como sinónimo de anarquía o incluso de  improvisación, desorden o vagancia. Decir de alguien que es "un viva-la-pepa", equivale a llamarle  irresponsable o despreocupado. Es paradógico que una Constitución de tal relevancia haya acabado identificando una situación tan degradada. Me temo que de seguir así, la Democracia puede seguir sus pasos, ¿y quién sabe lo que puede significar dentro de un par de siglos la expresión "¡Viva la Democracia!"
La Revolución Industrial no se consolidó porque la clase preponderante quisiera liberar a sus siervos, sino porque se dieron cuenta de que con determinadas "libertades adicionales" podían conseguir notables incrementos de la productividad. Cuando las vacas son confinadas en cubículos muy estrechos terminan golpeándose las cabezas unas a las otras, provocándose  con ellos heridas e infecciones. Por lo tanto, los granjeros vieron más productivo darles más espacio, pero no porque quisieran ver a sus vacas libres, sino porque querían más productividad y menores costos. De esta forma, curiosamente, el paso siguiente a "mayor libertad" no es "libertad". Y sin embargo, resulta muy curioso cómo de forma reiterada, cuanto más enérgicas han sido las manifestaciones y el "no" social de la calle en estos últimos meses, la respuesta desde la clase predominante que quiere mantener el "status quo" ha sido la misma: "la verdadera libertad está en las urnas". Pues como dice mi mujer: "¡va a ser que NO!. La posibilidad de meter un papel en una urna cada 4 años es la ampliación  de nuestro cubil para hacernos creer libres, y mantenernos no-críticos.
Nuestro sistema democrático necesita un largo número de reformas. Y me temo que algunas de mucho calado. Los parches aquí sobran, y huelen a panfleto electoralista. Es tan largo el listado de cuestiones en crisis en nuestra Democracia, que me planteo si realmente habría que inventarse otro término, u otro sistema: evitar los "cheques en blanco" a los partidos que logren mayorías (¿alguien votó la Guerra de Irak o los recortes de unos y otros?), el establecimiento de una verdadera democracia directa (¡que hay países que ya lo están intentando como Suiza con mecanismos telemático y consultas periódicas!), la odiosa disciplina de partido entre nuestros representantes,  las instituciones totalmente politizadas (RTVE, Tribunal Constitucional, etc), Ley Electoral más proporcional que huya de las distorsiones del sistema D´Hont, listas abiertas, revocaciones de mandato por los electores, presupuestos participativos, transparencia en las cuentas de partidos e instituciones como la Corona, políticos sin privilegios (pensiones, sueldos, viajes, s.Social, etc),  corrupción sin prescripción, etc, etc...
Desgraciadamente, para hacer eso posible tenemos que ser conscientes de esta manipulación del concepto de libertad, y también dejar nuestra apatía a un lado. Millones de personas manifestando su descontento no pueden ser paradas de ninguna forma. Pero es necesario participar. Pronunciarse y actuar. Vías hay. Agradecemos los muchos mensajes de ánimo y apoyo recabados a raíz del inicio de este blog.  Pero mucho más importante es que se conviertan en mensajes de debate en el blog, en difusión en Twitter, Facebook o e-mail de las propuestas y contra-propuestas que puedan surgir, de lucha activa e inconformista.  El que calla otorga. Y en el momento actual más que nunca. Intentan incluso apropiarse de nuestro  descontento partidos y sindicatos cómodamente instalados en el sistema y con una larga retaíla de  incoherencias a sus espaldas que nos han llevado hasta lo que hoy tenemos.
Tenemos dos opciones, como en la película "Matrix": tomar la píldora azul y creer que "mi" partido va a solucionar lo que a mí me interesa, que visitando la urna cada 4 años ya soy libre, y que no vale participar más porque siempre van a hacer lo que quieran. O tomar la píldora roja, y despertar de este sueño de manipulación.

3 comentarios:

Francisco Rivas Portillo dijo...

Hola, esta página me la dio a conocer mi amigo José Zafra hace unos días. Me parece una iniciativa muy interesante y perfectamente viable, tanto para elegir a los representantes que queremos, como para votar las propuestas en el Parlamento directamente, si queremos hacer uso de nuestra cuota de decisión:

http://demo4punto0.net/es/home

Algunos extractos, aunque los fragmentos de vídeo están muy bien:

"Este escrito propone que, ya que somos 35 millones de ciudadanas y ciudadanos mayores de edad, a quienes nos representan 350 diputados, existe la posibilidad de descontar una pequeña cuota de representación a cada u...no de ellos, una treinta y cinco millonésima parte (la cuota de soberanía que nos corresponde), cuando queramos acceder vía internet al Congreso.

Como todos los diputados representan en conjunto a la soberanía popular, a todos se les restaría una pequeña parte, la correspondiente a la cuota de soberanía del número de personas que decidiesen utilizar su derecho a votar. Así, nuestra intervención sería proporcional y justa. Nuestra participación directa sólo supondría, por tanto, añadir unos nueve decimales a los números del tablero de votaciones, el de las luces verdes y rojas.

¿Qué significa esto? Que por cada cien mil ciudadanos que votaran on-line, un escaño volvería al pueblo. Si fuéramos un millón, pues diez escaños para la ciudadanía. Simple. Democracia Real, de verdad. Cuando estoy interesado, entro y voto. Y cuando no, que vote su Señoría, que para eso se le paga.

Sería supervisión pura ya que, como mínimo, se crea el derecho de veto ciudadano de manera instantánea. El control sobre las decisiones tomadas en el Parlamento, por parte de las personas, crecería. Los presupuestos, los recortes sociales, las medidas más polémicas y de mayor transcendencia podrían ser evaluadas y decididas por los destinatarios de las mismas, los españoles, lo que obligaría a los diputados a tomarse más en serio su trabajo, a sabiendas de que muchos ojos lo fiscalizan. Precisamente, los ojos de las personas que, con sus impuestos, les pagan buenos sueldos y buenas pensiones de jubilación. En definitiva, eliminar el actual cheque en blanco que suponen las elecciones y constituir una democracia en tiempo real, responsable y exigente."

Saludos,
Paco Rivas Portillo

Samuel García Arencibia dijo...

Elijo la roja. Cuando tomas la roja tienes que buscar más rojos. Tienes que convencer a los azules. Tienes que hacer un mar rojo, que tiña a todos los océanos, para hacer imparable el rojo amanecer.

La cuestión es si el tiempo presente permite que este plan sea algo más que un voluntarismo de unos pocos.

Salud y ánimo.

Anónimo dijo...

Difícil la primera propuesta, pero interesante.