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sábado, 29 de diciembre de 2012

La magia sí existe

Hace unos días, mi hija pequeña tuvo una reacción que nos lleva rondando la cabeza a mi mujer y a mí toda la semana. Sus hermanos le habían cogido un pequeño transistor de juguete con el que ella pasa las horas bailando y cantando, y lo habían roto a base de experimentos de "alta electrónica". Su abuelo había intentado arreglárselo, pero sólo pudo declarar la defunción del aparato. Como se trataba de uno de sus juguetes favoritos, y ante su desánimo por la pérdida, le dijimos que le habíamos escrito a los Reyes Magos, y que le habíamos pedido un transistor idéntico al haber estropeado sus hermanos el que tenía. Su reacción nos dejó atónitos: casi llorando nos reprochó haberle comunicado eso a los Reyes de Oriente, ya que si los Reyes se enteraban de la "trastada" de sus hermanos, los Reyes quizás no les traerían regalos a ellos...Pura magia de una niña de 7 años, que se olvida de la pérdida de su juguete favorito, para centrarse en las consecuencia para los demás. Se me hizo un nudo la garganta al escuchar sus palabras...
La magia no está en los Reyes Magos o en Papá Noel...O en una estrella fugaz de Oriente...La magia está en nuestra capacidad de transformar la realidad que nos rodea a base de la energía que emana de nuestro corazón...De no dejarnos contagiar por el desánimo o por el pesimismo, y entregar a este mundo lo mejor que llevamos dentro de nosotros...De olvidarnos de nuestro ego, nuestro confort y nuestras posesiones, y sentirnos UNO con todo lo que nos rodea...Y conectándonos con esa magia, no hay nada ni nadie que pueda pararnos...Como mi hija me ha enseñado esta semana...

domingo, 16 de diciembre de 2012

¡Yo no he sido!

Nuestro amigo Rafa nos hacía el otro día una reflexión a raíz de una anécdota que, por su coincidencia con otros temas tratados en este blog, nos hemos animado a reproducir. Y desde luego, los que tenemos hijos, la hemos experimentado más de una vez en casa. Resulta que, estando en casa con unos amigos que tienen dos hijos, mientras charlaban en la cocina, escucharon un estruendo tremendo en el salón...Antes de que el ruido del desastre se apagase, se escucharon dos voces al unísono gritando "¡Yo no he sido!"....
Ese "escaqueo" es el resorte que utilizan los niños para evitarse un posible castigo, pero los adultos no somos ajenos a esa dinámica, si bien por nuestra experiencia, depuramos la expresión, y en vez del "Yo no he sido", utilizamos la expresión "¿Quién es el culpable?". Eso nos garantiza una búsqueda constante en el más allá de mis huesos...Una constante mirada inquisitoria hacia los demás...Una persistente búsqueda de "chivos expiatorios" a los que crucificar, o de "cabezas de turco" que exponer para escarnio público...Pero ningún atisbo de la verdadera pregunta que debemos hacernos de primeras: "¿Y YO QUÉ PUEDO HACER?".
Esta es una idea que hemos repetido en numerosos posts (ver 1, 2, 3, etc), pero no por ello deja de tener vigencia en los momentos que vivimos. Ya que en los gravísimos momentos actuales, está muy bien analizar las razones y los culpables que nos han llevado hasta esta situación. Pero no se trata de, si eres de una ideología, cargar contra el "chivo expiatorio" de la contraria y a la inversa...Mucho antes es crucial plantearse qué podemos hacer cada uno de nosotros, para salir de ésta...Y algunos apostarán por alzar la voz en la calle (4)....Otros por optar por construir alternativas al sistema actual (5)...Otros por adaptarse y aceptar un cambio en su vida (6)....Otros por aprender por fin de su tragedia (7)...Otros dejarán de ser "niños-vicente" (8)...Quizás algunos decidan "pringarse" para cambiar la situación actual (9)...Y otros, quizás, se darán cuenta de que sí hay alternativa: hacer lo correcto (10)...
Si no nos planteamos qué podemos hacer, y estamos siempre culpando a los demás desde la barrera, pensaremos que somos adultos...Pero en el fondo estaremos actuando como niños....¡YO NO HE SIDO!...

viernes, 30 de noviembre de 2012

Islas de Autogestión

Viendo la que está cayendo no paro de preguntarme cómo sólo se producen conatos puntuales de indignación colectiva. Sin duda son muchos más, y más frecuentes de lo que los medios de comunicación nos muestran. Pero indudablemente no son apabullantes, como fueron las manifestaciones de apoyo a la selección española de fútbol tras la Eurocopa o el Mundial. Y no paro de preguntarme por qué. ¿Puede ser que estemos tan adormecidos? ¿Tan "drogados" nos tienen con nuestra dosis de "pan y circo"? No puede ser...Ya son millones los hogares que están sufriendo los zarpazos del desempleo y de los salvajes recortes...Y por poco que acerques el oído a una conversación en cualquier cafetería, la gente "echa pestes" de la situación actual y de las decisiones que se están tomando. Y algunas personas lo están pasando realmente mal...Entonces, ¿qué nos pasa? ¿Es tan sólo la esperanza del condenado de que su pena de muerte sea conmutada? ¿Es una especie de "síndrome de Estocolmo" de afección de los secuestrados por quienes han urdido el secuestro?


Creo que es momento de medidas drásticas, para contrarrestar las irreversibles decisiones que se están tomando y que condicionarán el futuro de nuestros hijos y nietos. Una huelga general puede estar bien, pero considero que muchos de los que las convocan han estado también en el origen de la situación actual, y sus planteamientos no nos van a sacar de esta. De todas formas, si lo que se quiere es ir más allá de escenificar un descontento colectivo, una huelga de un día no sirve absolutamente de nada. Tan sólo para la guerra de cifras entre Gobierno y Sindicatos al final del día. Si se quiere lograr resultados, probablemente sea preciso ir a paralizar realmente el país, y eso exige una concienciación colectiva que, desgraciadamente no tenemos aún.

Por eso pienso que es tan importante generar islas de esperanza a la vez que se batalla en las calles y en los medios de comunicación. Refugios de autogestión que permitan evidenciar que otro mundo es posible sin depender de los políticos y sus subvenciones, o de los banqueros y su sucio dinero. Pero ello exige que, como sociedad, apostemos juntos por cambiar esto, y nos unamos a proyectos por los que nos sintamos motivados. Hemos conocido uno muy interesante: http://ow.ly/fIEeu Y nosotros estamos apostando por uno concreto: #Artedemismanos (http://goteo.org/project/artedemismanos).  Si te apetece, no dudes en unirte a nosotros y apostar por esta isla de la autogestión. Pero te animamos a que crees también tu isla de esperanza con quienes te rodean. Y ojalá dentro de un tiempo, todas estas islas formen un gran continente, y tras él un nuevo mundo, que cuaje en otra realidad

jueves, 15 de noviembre de 2012

Del "me gusta" al "me pringo"


Yo tengo una teoría respecto a nuestro "síndrome de la estatua", que nos mantiene inmóviles a pesar de que nos caen los "palos" de todos los lados: REALMENTE LAS NECESIDADES DE OTROS NO NOS INTERPELAN. Y esta teoría la estoy confirmando con lo que estamos viviendo como familia al habernos involucrado en la campaña #Artedemismanos de financiación en masa o crowdfunding en favor de una Casa de Acogida.

Los resultados de esta campaña están siendo espectaculares, y la difusión de su historia de dibujos sorprendente. Los resultados de visitas, de gente que ha pulsado "me gusta", de gente que reenvía los enlaces de la campaña, o que incluso hace bonitos comentarios sobre ella en las distintas plataformas son impresionantes. Pero si toda esa movilización se plasmase en apoyo concreto, registrándose en la campaña y financiándola con 5€ simplemente, toda esa movilización habría supuesto que la casa de acogida fuese autosuficiente de por vida, y pudiera ser capaz de desplegar su impresionante labor social y solidaria sin las penurias que están teniendo que pasar.

Sin embargo, en realidad somos como espejos: reflejamos lo que vemos, pero la realidad no acaba de entrar en nuestro corazón. Tranquilizamos nuestra conciencia diciendo cosas bonitas sobre la campaña, alabando a sus promotores, difundiendo y animando a otros, reenviando el mensaje....pero sin que éste cale en nosotros. ¿Por qué si nos impresiona, no nos mojamos personalmente? ¿Por qué ponemos la coraza y las excusas? Como si desdeñáramos el enorme poder que nuestro grano de arena, unido al de otros cientos podría causar. Como si nos olvidáramos que somos dueños del mundo que vivimos si nos aliamos con quienes, como nosotros, quieren cambiarlo. Sin embargo, es más fácil esperar que otros se "mojen", y pensar que lo han hecho gracias a nosotros, mientras nos damos excusas de todo tipo: "es que ya doy para otras causas solidarias", "es que en crisis hay que ser precavido", "es que bastante mal estoy yo como para ayudar a otros"...Excusas, victimismo y huida.

Alguien dijo que "muchos son los llamados, pero pocos los escogidos". Y aunque la campaña está funcionando razonablemente bien, es gracias a unos pocos. ¿Qué tal si se suman más "llamados" al grupo de escogidos? Es preciso dejar que el mensaje cale en nosotros, y nos interpele. Es preciso que pasemos de presenciar a participar, de esperar y opinar a HACER. Entrenar esta actitud nos hará dueños de nuestro futuro. Y cuando lleguemos a esa situación, nadie nos lo podrá robar jamás.

Por si te apetece "pringarte", aquí tienes una opción preciosa: http://goteo.org/project/artedemismanos

viernes, 9 de noviembre de 2012

QUERER ES PODER. Experiencias reales durante la campaña #Artedemismanos

La campaña que estamos desarrollando para #Artedemismanos (http://goteo.org/project/artedemismanosme está ayudando a entender cómo las situaciones especiales nos obligan a posicionarnos, y a demostrar nuestra vibración o calor interior. Y cómo ante un mismo estímulo, las respuestas pueden ser tan diversas e incluso contrapuestas. El mejor ejemplo lo he vivido con el que hoy considero un buen amigo, Alberto, aunque hace unas pocas semanas ni le conocía.

Tras preparar toda la documentación de la campaña, los guiones, los dibujos, el story board, el audio...llegó un momento en que había que montarlo todo, y dotarlo de animación y efectos especiales. Y ahí empezó a torcerse todo. Surgieron voluntarios que al poco tiempo desaparecían: algunos por carga de trabajo, otros por imaginar el precio que ese trabajo tendría en el mercado, y otros por puro victimismo respecto a su situación de desempleo y a la necesidad de dar prioridad a sus situaciones personales. Empezamos a angustiarnos y a plantearnos si podríamos acabar la campaña tal y como la habíamos concebido. Pero de repente nos llegó un voluntario a través de hacesfalta.org. Más tarde he sabido que, con creces, su situación personal era mucho más complicada que los anteriores candidatos que habían abandonado: con casi 50 años, en el desempleo, con una situación familiar y económica complicada, había tenido que volver incluso a casa de sus padres. Su estado anímico era el previsible en una situación así, y más aún en una sociedad que, por desgracia, nos valora en función de lo que hagamos o de lo que ganemos.

Él, afortunadamente, ha demostrado que lo realmente importante es lo que SOMOS. Y que QUERER ES PODER. Por muy oscura que sea la situación, y por muy largo que nos parezca el túnel, sin lugar a dudas siempre hay personas que están peor que nosotros. Y podemos quedarnos en nuestro rincón, lamiéndonos las heridas, llorando nuestra desgracia y mirándonos el ombligo, o podemos encauzar esa energía (que puede enquistarse en úlceras, cánceres o depresiones) hacia los demás. Eso es lo que Alberto ha hecho. Y su resultado ha sido espectacular: ha logrado un maravilloso trabajo que está conmoviendo a miles de personas; ha impulsado un proyecto que está ayudando a personas que han vivido situaciones límites y ahora gozan de una segunda oportunidad gracias a actitudes como la suya; y él mismo se ha visto beneficiado. Quizás no en el plano económico o en el del reconocimiento profesional o laboral (¡aún!), pero sí en el de la satisfacción del trabajo bien hecho, el del agradecimiento de decenas de personas hacia su gesto, el de la escapada momentánea de su jaula de desesperación, y el del encuentro con el prójimo, con el que al final formamos UNO.

A pesar de lo emotivo de todo lo vivido con la campaña y cómo va marchando, me consta la enorme preocupación de Alberto por su situación laboral y personal: si la cosa está complicada para los jóvenes, ¡cómo no lo va a estar para una persona de 50 años!, y en un ámbito tan tecnológico como el suyo. Nuestro sistema nos trata como mercancías...Y es sorprendente cómo su edad pueden pesar más que su enorme experiencia, autonomía, capacidad de decisión, e iniciativa. ¡Lo que él ha hecho en una semana, varios jóvenes habrían tardado semanas o meses!

Solemos actuar en clave siempre de contraprestación: "hago esto, para cobrar esto, o para que me den lo otro". Por eso fue tan difícil encontrar un "Alberto". Pero los que actúan como Alberto, acaban teniendo una riqueza interior, que no se mide en ceros en la cuenta corriente, sino en esencia de SER. Y lo terrenal llegará tarde o temprano, ¡sin duda!

Muchas gracias por tu actitud, Alberto, y por la enseñanza que representa para los que la hemos presenciado. Con mucha gente ejerciendo de "Albertos" en sus ámbitos profesionales o familiares, sin duda, nuestro mundo sería un poco mejor.

sábado, 27 de octubre de 2012

¿Inconformistas? Sí. Pero es momento de HACER. #Artedemismanos


Desde que mis niños eran pequeños, ha habido siempre una frase que se repetía mucho en casa, y que trataba de buscar la coherencia entre sus intenciones, sus palabras y sus hechos: "No basta con decir: hay que hacer". Esa misma frase, no hace mucho nos la planteamos mi mujer y yo muy en serio. Llevamos cerca de 8 meses en este blog alzando la voz, denunciando injusticias, posicionándonos en pro de un despertar colectivo...Hemos conocido a centenares de personas con las que intercambiamos opiniones...Sin embargo, como les decíamos a nuestros hijos desde pequeños: "no basta con decir: hay que hacer". Teníamos que dar un paso más. La situación es lo suficientemente crítica, y hay tanta gente pasándolo mal, que no podíamos quedarnos pensando sólo en nuestro futuro o el de nuestros hijos. Había que hacer algo por los demás. Que transformara la realidad, que no dependa de que alguien venga a solucionarnos la "papeleta". Y que sirva para animar a otros a emprender también su camino del HACER.

Y en esas estábamos cuando nuestra amiga Rocío nos invitó a conocer un proyecto de una Casa de Acogida. Nos pareció que en él se vivía la esencia del verdadero sentido de la vida: hacer algo por transformar este mundo, más allá de preocupaciones absurdas de hipotecas, deudas o prima de riesgo. Y decidimos dar el paso. Hablé con mi amigo Antonio y decidimos crear una campaña de crowdfunding o financiación colectiva para un proyecto de la Casa de Acogida. Creé una historia describiendo su realidad. Antonio le pidió a su amigo Marcos que dibujara la historia. Marcos involucró a Marina, que a su vez involucró a su amigo Eduardo, que es actor, para que leyese la historia. Tras algún que otro contratiempo, conocimos por Internet a Alberto, que fue quien finalmente transformó la historia, los dibujos y el audio en un vídeo. Con Álvaro y Mariló perfilamos los detalles del proyecto en la Casa de Acogida, elaboramos la memoria, pedimos presupuestos...Y aquí tenéis el resultado: un pequeño sueño hecho realidad, en el que ya el camino recorrido hasta ahora ha valido la pena. El de un grupo de personas que creen que la energía positiva es contagiosa. Y que además tiene capacidad para transformar este mundo.

Estamos convencidos que este mundo no va a cambiar porque venga alguien a salvarnos. Depende totalmente de cada uno de nosotros. De nuestro cambio de "chip". De que vivamos ejemplos de que es posible. Y este proyecto aspira a ser un ejemplo de ello. Por eso nos enganchó desde el principio: por su capacidad para transformar realidades a base de unir los pequeños esfuerzos de muchas personas. Con los 5 o 10€ de muchas personas que quieren transformar la realidad, sin buscar una remuneración económica, sino recompensas simbólicas, se están cambiando muchas cosas. Y nosotros hemos querido hacerlo también con la Casa de Acogida de Alozaina.

Creo que no somos conscientes de la capacidad de nuestra voluntad individual para cambiar la realidad. Y de cómo esa voluntad, unida a la de cientos de personas decididas como nosotros, puede transformar lo que nos rodea. Cómo con mis manos puedo crear otro mundo. Cómo puedo hacer #ArtedemisManos. Por eso este proyecto. Porque va de verdad de unir fuerzas, de ahondar en la convicción de que LA UNIÓN HACE LA FUERZA.

Y este post no tendría sentido si se quedara en dar esta opinión, y esperar tu comentario o tu difusión en la redes sociales. No. En este caso busco tu complicidad. Te invito a HACER, no simplemente a decir u opinar:
1.-Entra en http://goteo.org/project/artedemismanos . Disfruta de la historia de dibujos animados y conoce la historia real que hemos preparado.
2.- Si te apetece cofinanciar la iniciativa, hazlo. Sin duda vale la pena. Siéntete parte del proyecto, ¡de verdad! De hecho, verás en las recompensas, que hemos previsto, para el que le apetezca, la posibilidad de conocer in situ la casa...Queremos generar un contacto directo con esta realidad.
3.-Difúndelo en tu blog, en tu facebook, en tu twitter... con el hashtag #Artedemismanos. Personaliza tu mensaje. Siéntelo en primera persona...Y si te apetece colaborar para, en unos días, hacer Trending Topic esta campaña en Twitter, escríbenos a familiade3hijos@gmail.com o @familiade3hijos y te diremos cómo lo estamos preparando (cualquier ayuda es bienvenida, porque aún somos muy novatos en esto!!).

Hagamos arte de nuestras manos. #Artedemismanos.

jueves, 11 de octubre de 2012

Mi hijo frente al niñovicentismo

"¿Dónde va Vicente? Donde va la gente". Ese es un dicho popular que evidencia, en mi opinión, buena parte de la apatía que nos lleva a seguir en el sofá consumiendo tele-basura o fútbol a destajo, mientras les quitan a nuestros hijos el futuro. O a movilizarnos y salir en masa para una causa tan noble y elevada como los éxitos de la selección española de fútbol. Pero visualizarlo de una forma tan clara me ha causado un profundo shock. En el siguiente vídeo (VER) se hace un experimento en un ascensor. En él, una persona que comparte un ascensor con otras personas, modifica su posición y su mirada hasta el absurdo, movido por la presión social o del grupo. Verlo desde fuera causa hilaridad. Pero vivirlo en el día a día hace a quienes son capaces de superar esa presión del grupo, unos auténticos héroes. Por eso estoy tan orgulloso de mi hijo mayor por la difícil prueba que el pasado curso hubo de superar en esta asignatura.
Los que siguen este blog, bien saben que procuramos fijarnos en las enseñanzas de nuestros hijos (ver los posts del niño-anguila o el de "creer es crear") como formas de luchar contra las programaciones y los condicionamientos que nos encarcelan a los adultos. Por eso, este caso de mi hijo de 11 años, me parece muy ilustrativo. Él es un chaval muy sociable, para el que la pertenencia al grupo resulta fundamental. Le cuesta pasarlo bien solo, y ello le lleva a depender de los demás  (a veces demasiado) para disfrutar. Por eso tiene aún más mérito lo que sucedió. Sus compañeros y amigos más íntimos, empezaron en 5º curso a ejercer prácticas de "matonismo" contra los pequeños: que si una "colleja", que si un insulto, que si una broma para ridiculizar....La cosa fue subiendo de tono, y mi hijo se encontró ante una dicotomía: o seguir esas prácticas para continuar "calentito" al refugio del grupo, o separarse de ellas, y con ello, verse "solo ante el peligro". Le costó mucho la decisión, pero optó por lo segundo. Y ello le granjeó unas semanas de infierno que no olvidará. Los insultos y vejaciones se volvieron contra él. Le llamaron de todo, menos "bonito". No podían aceptar que "uno de los nuestros" se apartase y se opusiera a esas actitudes. Esas semanas lloró y sufrió mucho. No entendía cómo los que él había considerado "amigos del alma" ahora le machacaban a insultos, le hacían el vacío, y le obligaban a jugar con los pequeños del colegio. Fue una durísima enseñanza.
Mi hijo tiene ciertas dotes de liderazgo, y con el paso del tiempo, sus ex-colegas, empezaron a observar que buena parte de la clase y de los colegas del recreo, se empezaban a arrimar de nuevo a él. Entonces empezaron una segunda fase del hostigamiento: "o con nosotros o contra nosotros". Pero dos no pelean si uno no quiere...Y si uno no entra en las malas vibraciones de los demás, esa energía "chunga" se diluye...Mi hijo vio reforzada su postura cuando el resto de la clase, volvió a jugar con él. Aquellos que le habían denostado, volvieron a tender puentes, al empezar a verse solos. Rebajaron su "gangsterismo", y optaron por diluir el conflicto.
Él ha aprendido mucho en estos meses sobre el valor de lo auténtico y de los principios, de la importancia de resistirse al "qué dirán" o a la presión del grupo. Ha reforzado mucho su personalidad, y ha relajado su dependencia de los otros. Ha sido un verdadero ejemplo para nosotros, a pesar del sufrimiento vivido (un verdadero drama a esas edades). Y yo me pregunto: ¿hasta cuándo estaremos los adultos dispuestos a soportar esta presión social que nos inmoviliza, que nos genera apatía y nos impide actuar con firmeza en pro de lo justo, y alzar la voz contra tanta injusticia?

sábado, 6 de octubre de 2012

Naturismo e ideología

Aunque los niños ya han empezado el "cole", los que vivimos en la costa tenemos la suerte de poder aprovechar estos últimos días del verano en la playa, y con apenas turistas. Eso hicimos hace unos días por la tarde con los niños, llevándoles a una nueva playa que nos había aconsejado una buena amiga. Es un sitio muy especial. Y lo es no sólo porque esa perdida cala tiene unas vistas preciosas, unas aguas aterciopeladas y genera unas magníficas vibraciones para el que la visita, sino porque se respira un ambiente de respeto y de civismo, que no es fácil percibir en otros sitios. A pesar de que siempre hay gente, allí nunca queda ni un solo papel en la arena, nadie molesta con su música o con la pelota al vecino, y se respira un ambiente contagioso de tolerancia. Especialmente porque buena parte de los bañistas van desnudos.
Yo nunca he practicado el naturismo o el nudismo. Y siempre que, por casualidad, hemos entrado en una playa nudista, me he sentido presionado o mal visto por los demás, al no ser "practicante". Y no podía evitar sentirme violento. Sin embargo, en este sitio el clima es distinto: quien desea desnudarse genial, y el que no, también.
Avisamos a nuestros hijos de la condición naturista de la playa, para que no les chocara la situación. Y no dejé de observar sus reacciones ante la novedad. Notaba en ellos la curiosidad por el hecho de jugar y bañarse desnudos, pero a pesar de su espontaneidad, veía cómo la presión de "lo habitual", del "qué dirán" o del "seguro que me están mirando" era muy superior. Poco a poco, y cada uno a su ritmo, los tres decidieron desnudarse y bañarse como vinieron al mundo, con un regocijo absoluto. Pero al cabo del rato, decidieron ponerse de nuevo su bañador. Ni ellos mismos entendían por qué se sentían "raros". Yo les expliqué que, a fin de cuentas, el ir vestidos es un convencionalismo y un convenio social. Algo totalmente relativo, y que podría cambiarse. Que nosotros venimos desnudos al mundo, y que hay razas y tribus que están desnudos siempre, y otras, por contra, que se tapan hasta la cara. Y les animé a que vivieran la experiencia como un desafío a la presión que todos, absolutamente todos, hemos sentido por el "qué dirán", por lo que está bien o mal, por lo que es correcto o no socialmente... A fin de cuentas, un pequeño ejercicio para ellos de hasta qué punto dejamos de ser libres por la presión del grupo. No pude evitar acordarme del cuento del elefante encadenado, de Bucay, por su similitud, en cuanto a las cadenas que nos oprimen, casi sin quererlo, y que probablemente nos tienen paralizados ante tantas injusticias actuales, sólo por la costumbre de "lo habitual".
Eso fue lo que vivieron mis hijos, y cómo les removió la anécdota a ellos. Pero quizás deba añadir cómo lo viví yo. Mi mujer y yo habíamos visitado la playa solos unas semanas antes, y rápidamente nos envolvió ese entorno de respeto al que me refería antes. Jamás se me había ocurrido desnudarme en público. Y no creo que me vaya a convertir al "naturismo radical y permanente". Pero ese respeto, esa sensación de que a fin de cuentas todos somos iguales, todos tenemos lo mismo, y que lo único que nos separa es lo que creamos con nuestra mente, me hizo cambiar de postura. Además, en el estado actual en el que vivimos de cambios tan profundos a todos los niveles, creo que resulta muy interesante explorar nuevos caminos y cómo reaccionamos ante ellos. No pude evitar pensar que, en la sociedad, si hubiera ese respeto, esa sensación de que todos somos iguales, de que todos tenemos lo mismo, pensemos como pensemos, o hayamos votado a quien hayamos votado, nos iría mucho mejor. Creo que, tengamos la ideología que tengamos, si decidiéramos ser tolerantes en nuestras diferencias, sin mirarnos por encima del hombro, tan sólo rigiéndonos por los PRINCIPIOS (que es lo que más nos une), sin duda, TODOS actuaríamos al unísono contra las injusticias actuales. Pero no podemos evitar mirar al de al lado, y pensar o decir: "¿cómo voy a ir de la mano de este/a que de derechas o izquierdas?"
Yo decidí desnudarme. Ya lo he hecho varios días. Y la sensación fue maravillosa. Y no sólo por el pleno contacto con la naturaleza, el sol, el mar, el viento...Sino porque sentía que derrumbaba en mi interior muros de miedo al "qué dirán" y programaciones que, desde pequeñitos, todos incorporamos a nuestra mente. Estaría genial que todos nos denudáramos un poco de nuestras ideologías, que no tuviéramos miedo a alzar juntos la voz si la causa es justa, que no nos asustara lo que hayamos votado, creído o decidido antes...Pero para ello tendremos que crear ese ambiente de respeto y tolerancia, respetando al de al lado, no mofarnos de sus diferencias, de lo que piensa o ha votado, e ir codo con codo con él para superar las divisiones con las que, desde arriba, nos manipulan.
¿Te animas a desnudarte de tu ideología o prejuicios? Yo no te voy a mirar siquiera. Pero anímate a sentir esa libertad, que supera diferencias que sólo existen en nuestras mentes...

sábado, 29 de septiembre de 2012

Quiero aprender, luego estorbo

Esta semana nos hemos rebelado contra el sistema educativo. Teníamos que viajar el fin de semana a Madrid, así que , en la línea del vídeo que comentábamos hace unas semanas , decidimos irnos antes y organizar visitas culturales a los museos de la ciudad. Destino: Museo del Prado, Reina Sofía y Antropológico. Objetivo: aprender a apreciar la pintura, a ver la realidad con otros ojos, ser capaces de reinterpretar las obras en distintos estilos y expresiones artísticas, apreciar los puntos de vista que nos aportan otras culturas, maravillarse ante las curiosidades y la variedad que nos brinda la vida.  ¡Ilusos!
Nuestra gran sorpresa ha sido que no sólo hay que luchar con el sistema establecido y una educación de bote de formol en el aula, sino también fuera de ella. Sinceramente, los museos me han parecido sarcófagos polvorientos, vitrinas de coleccionista acaparador y minucioso, receloso protector de sus tesoros, pero sin alma y sin corazón.Guardián de valiosos objetos que ha olvidado que su principal objetivo no está en tener muchas y variadas colecciones, sino en prestar atención y enseñar a apreciar lo que protegen.

Pongamos un ejemplo: El Prado: las Meninas de Velázquez. Ahí estamos, 4 adultos y siete niños contemplando esta maravilla. Nos fijamos en los detalles, en la luz, los personajes.... por supuesto, todo esto  a pie firme, ¿cómo se van a colocar algunas sillas? ¡A lo mejor a alguien se le ocurre la peregrina idea de quedarse un rato largo frente a la pintura! Hartos de desafiar la ley de la gravedad, nos sentamos en el suelo, sacamos las hojas y los lápices y nos pusimos a pintar...Al cabo de unos diez minutos, seguro que preguntándose todo ese tiempo qué demonios hacíamos, se acercó un vigilante y nos invitó amablemente a retirarnos, ya que estorbábamos a los demás visitantes. Cuando le expliqué lo que hacíamos (que los niños comprendiesen la obra,  lo que significa pintar y que disfrutaran con el Arte) el pobre hombre no sabía cómo decirme que llevaba toda la razón, pero que era la política del museo.
En este caso, el vigilante fue muy amable, pero en el resto de las salas, cuando pasábamos con los niños armando un poco de jaleo, nos miraban con cara de disgusto ¡por  Dios!¡ hablar o reír en un museo!¡Cómo si el arte no fuese una cosa seria!
Y esto no es nada: el museo Antropológico es de antología. Dominado por la penumbra y el sobrecogedor silencio, parece que uno se adentrara en el pasaje del terror. Pero vaya, al menos en este último se te permite gritar y correr, porque en el museo que nos ocupa, además de tener a un vigilante en cada sala siguiendo tus pasos (vamos, acojona), éste se dedica, como si de un autómata se tratase, a decir cada dos minutos: "sin correr", "sin tocar", ¡y eso que estaba todo en vitrinas de cristal!. Los niños, finalmente, decidieron que la mejor opción era la de sentarse en un sofá, y los adultos, por consiguiente, optamos por irnos. Familias con hijos, curiosos varios, ABSTENGANSE DE IR A ESTE MUSEO, corren el riesgo de que su inquietud y curiosidad por aprender queden momificados para siempre, como los objetos que allí se encuentran.
En definitiva, yo me hago esta pregunta ¿por qué estos museos no lo dejan claro desde el principio con un gran cartel en la puerta? :
NIÑOS Y DISFRUTE NO
NO TOCAR, NO PENSAR
¿Pero de qué me extraño? ¡Estos son también los principios de nuestro sistema educativo!

viernes, 21 de septiembre de 2012

Cuando el cliente (o ciudadano) es lo último


"El que no llora no mama". ¡Qué pena que sea así!. Pero en nuestra sociedad actual, lejos de entender que una Economía del Bien Común es factible, siendo lo primero satisfacer las necesidades del prójimo y preocuparse por su bienestar, como forma de generar rentabilidad y beneficiosa para todos, parece que las empresas (y especialmente la banca y las grandes corporaciones) actúan como verdaderos buitres para sacarnos las entrañas.
Los que algunas vez hemos montado una pyme, o asesoramos y formamos a emprendedores, tenemos clarísima una afirmación a la que nos aferramos como forma de construir futuro: "El cliente es lo primero". Y nos ha tocado luchar y luchar para vender y llegar a final de mes. Por eso nos indigna tanto tener que luchar también cuando nos toca comprar o contratar un servicio, y tratan continuamente de "colarnosla".
A veces pienso que el inconformismo que nos llevó a mi mujer y a mí  abrir este foro, se inició cuando empezamos a reclamar y recurrir todos los asuntos que en temas de consumo o de Administración Pública se producían en nuestra contra, con flagrante injusticia. Eso fue hace más de 2 décadas y tengo varios archivadores en casa de recursos y dictámenes de todo tipo: el 95% de ellos favorables, porque para mí nunca ha tenido sentido luchar contra algo que no fuera justo. Pero ahora bien: si es injusto, ¡hasta el infinito y más allá!
Los hemos tenido de todo tipo. Desde cuando eramos novios y una cabina se tragó una moneda de 500 ptas, cuando para mí era una fortuna (quise que un guardia municipal fuera testigo, le pedí su número de placa, reclamé a Telefónica y al cabo de meses me llegó el cheque de 500 ptas). Hasta cuando en las primeras interinidades de mi mujer como profesora, un error de Correos en el envío del burófax, le hizo perder una vacante, y con ello la excluyeran totalmente de la lista de interinos: en ese caso, conseguimos que certificasen el error, la reintegrasen en la lista, y le pagasen los sueldos que el error había acarreado.

Los años han pasado, y en muchos casos las injusticias se sofistican. La más reciente la he tenido con el Banco Pastor-Popular de Vélez-Málaga. Con ellos suscribí la hipoteca de nuestra casa en septiembre de 2009 tras una larga negociación para conseguir las mejores condiciones. Alcanzado un acuerdo y leído éste en las escrituras, firmamos todos los miles de papeles que hay que firmar luego en el banco. Pero a los pocos meses, viendo los extractos bancarios, empecé a sospechar que algunos de los productos que me llegaban, no los habíamos acordado. Como mi copia de las escrituras tardaba en llegar, empecé a pedir confirmación por e-mail de si esos productos eran necesarios: yo tan sólo quería tener los imprescindibles para lograr la máxima bonificación en mi hipoteca. Esta intención la reiteré en 17 correos electrónicos, y la respuesta en sus 8 e-mails fue siempre la misma: "por supuesto". Cuál fue mi sorpresa cuando, tras la enésima petición respecto a mis escrituras, y tras 2 años y 3 meses de espera, veo que lo firmado contradecía abiertamente lo que me habían reiterado por escrito en tantas ocasiones, habiéndome colado varios seguros y tarjetas no solicitados. Ni una disculpa. Tan sólo que estaban muy liados con tanto trabajo y burocracia... Pero ello había supuesto un gasto de cuotas y comisiones de 1.858€ durante esos meses. Se negaron en banda a devolverme esa cantidad. Reclamé al Servicio de (des)Atención al Cliente, y la respuesta fue la misma: ¡Nanai!. Me dirigí entonces al Banco de España, y tras meses de espera, y decenas de documentos aportados en contra por la entidad, el Dictamen ha sido muy claro: "el banco ha quebrantado las normas de transparencia de operaciones y protección de la clientela o de buenas prácticas o usos bancarios" con un resultado lesivo en la cantidad antedicha. He enviado el dictamen a la sucursal y al Servicio de (des)Atención al Cliente, ya del Popular. Silencio. Ni una respuesta. Quise moverlo por la red para que otras personas no sufrieran lo mismo, y ello ha provocado que ayer, y tras más de 2 años y medio, el Director de la sucursal diese señales de vida, azuzado por sus Servicios Centrales, para decirme textualmente: "Te llamo para decirte que te contestará Atención al Cliente". Pensé que ni siquiera seguía trabajando allí. Pero no. Ni una disculpa. Ni un comentario sobre lo sucedido. Tras más de media hora llena de evasivas, de subterfugios y de "balones fuera", logré arrancarle una disculpa por el trato recibido. No obstante, aún espero la devolución del dinero indebidamente cobrado.
En situaciones tan flagrantes e injustas, no debería ser precisa tanta lucha. Pero la banca y las multinacionales van a lo suyo, no a satisfacer al cliente. Y lo peor es que personas normales, sus trabajadores, se ven presionadas a prácticas de este tipo, tan poco éticas que rozan la manipulación y el fraude, para mantener sus puestos de trabajo y ganar puntos ante sus jefes.
Estos largos años de reclamaciones en casos de mal servicio, intentos de engaño o mala fe, me hacen ver que hay muchas personas que por comodidad, prefieren dejar pasar la ocasión, y no se molestan en reclamar o alzar la voz. Eso es precisamente lo que nos está pasando como ciudadanos en esta triste etapa de nuestra Democracia, donde no nos atrevemos a pedir el Libro de Reclamaciones ante tanta injusticia reconcentrada. Y llegará un momento, que la cosa vaya tan mal, que el "negocio democrático" tenga que echar el cierre, al menos con esas formas. Y luego no habrá más remedio que abrir otro "negocio", ya renovado por completo.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Si queremos cambiar de sistema, debemos ir a una nueva educación, hoy prohibida

Los que han venido siguiendo nuestro blog saben que hay dos variables que definen sus contenidos: el que tenemos 3 hijos de 6, 10 y 11 años de los que estamos continuamente aprendiendo, y que estamos muy indignados y decididos a actuar para crear un mundo diferente en el que ellos puedan vivir. Luchar por su futuro y por sus sueños se ha convertido para mi mujer y para mí en una obligación. Y creemos que la Educación forma parte esencial de todo ese proceso, en el que tratamos de involucrarnos: de hecho, mi mujer es docentes, participamos en el Consejo Escolar y el AMPA del colegio de los niños, así como en proyectos de Educación Holística y Escuela Solidaria, etc. 
Cuando yo era pequeño, la escuela era adoctrinadora y centrada en la disciplina. La que viven hoy mis hijos es adormecedora. Por eso creemos que debemos dar un paso más y manifestar abiertamente nuestra preocupación por nuestro modelo educativo, como perpetuador de ciudadanos infelices, conformistas, consumistas e insolidarios. En algún momento hemos hablado mi mujer y yo de "echarnos la manta a la cabeza" como algunos amigos que educan a sus hijos en casa o viajando por el mundo, pero hemos querido dar antes el paso de gritar en nuestro blog nuestra preocupación. Y nos hemos encontrado con una joya de película-documental que resume buena parte de nuestras inquietudes y que aconsejamos intensamente: LA EDUCACIÓN PROHIBIDA (VER).
Se trata de una investigación que cubre 8 países realizando entrevistas a más de 90 educadores de propuestas educativas alternativas. La película ha sido financiada colectivamente gracias a cientos de coproductores y tiene licencias libres que permiten y alientan su copia y reproducción.
Como se recoge en el propio documental, a finales del siglo XVIII, en pleno Despotismo Ilustrado, en Prusia se crea el concepto de Educación Pública, Gratuita y Obligatoria, con el fin de evitar los procesos revolucionarios que se producían en Francia. Los monarcas incluyeron este mecanismo con aspectos de la Ilustración para satisfacer al pueblo, pero manteniendo el régimen absolutista, bajos principios de disciplina y una fuerte división de clases. Lo que se pretendía era tener un pueblo dócil y obediente, que se pudiera preparar para las guerras que estaban surgiendo en Europa. No se pretendía pues,  crear ciudadanos libres y con criterio, sino obedientes súbditos. Poco a poco el modelo se exportó a Rusia y Polonia, luego a Francia, posteriormente a EEUU y España, y más tarde a Chile, India, Inglaterra, Japón...Paradógicamente, Napoleón, enemigo jurado de ese Despotismo hizo exactamente lo mismo, visto su potencial adoctrinador: "quiero formar un cuerpo docente para dirigir el parecer de los franceses". Esa idea ha llegado hasta hoy. Si no, que se lo digan a la población de Hong Kong, por decir un ejemplo, actualmente opuesta al adoctrinamiento chino en las escuelas (VER)
Esa escuela se consolida posteriormente en un mundo donde rige el positivismo, en un contexto de Revolución Industrial que priorizaba la productividad, buscando obtener los mayores resultados observables en la ingeniería social con el menor esfuerzo e  inversión posibles, y tratando de aplicar leyes generales y fórmulas científicas. Los mismos empresarios industriales del siglo XIX fueron quienes se encargaron de financiar este modelo productivo: Andrew Carniege, JP Morgan, John Rockefeller, Henry Ford, etc. ¿Os suenan? Se trataba de crear buenos trabajadores fieles al sistema mediante una herramienta que propiciase que la cultura permaneciese siempre igual, repitiéndose de forma reiterada, para mantener la estructura de la sociedad actual: una fábrica de ciudadanos obedientes, consumistas y trabajadores eficaces. El modelo de producción industrial mediante cadena de montaje era perfecto para esa escuela. La educación de un niño era (y es) comparable a la manufactura de un producto, que supuestamente requería unos pasos determinados en un orden específico, separando a los niños por generaciones en grados escolares. En cada una de estas etapas se trabajaría sobre determinados elementos pensados por expertos desde sus despachos. En dicha cadena de fabricación de súbditos, una persona estaría a cargo de una pequeña parte del proceso, un docente por año, por materia, cada 20 a 40 alumnos, dentro de un proceso casi "mecánico" (hablando con algún tutor de mis hijos a raíz de los muchos deberes que mandaba, me dijo que de lo que se trataba era de "machacar" mucho las materias...uff). ¿Os suena lo de "la letra con sangre entra"? De esta forma, la educación así era y es puramente administrativa, por parte de docentes poco estimulados, "machacados" por la burocracia y por unos curricula impuestos por no-docentes.
Este sistema taylorista fue utilizado en la Industria, el Ejército, y desgraciadamente también en la Escuela. ¿Acaso no os suenan los timbres para marcar el inicio o fin del recreo como en las fábricas? ¿Las filas de menor a mayor...? ¿Edificios de colegios similares a asilos, fábricas o prisiones?

Creo sinceramente que debemos trascender este modelo, y superar la prohibición de un modelo alternativo en el que:
1.-No sólo importen los conocimientos formales (ciencias, matemáticas, historia...). 
2.-No todos debamos saber lo mismo, formando grupos homogéneos, con un currículum académico idéntico.
3.-La escuela atienda a las necesidades individuales y no sólo sirva para incluir o adoctrinar en el sistema como un centro de instrucción.
4.-No se genere exclusión social, que discrimina entre quienes estarán en la élite y quienes estarán en la base de la pirámide.
5.-Los sentimientos SÍ tengan importancia.
6.-No sean esenciales las horas (¡21.600 horas por vida en la escuela!) y la presencia en un horario dado.
7.-Se superen aspectos tales como los siguientes, de nuestra escuela del siglo XXI: los sistemas de calificación, curricula alejados de la realidad, "titulitis" aguda, dirigismo de todas las actividades del aula, disciplina homogeneizadora, clasificación y etiquetado de los niños, sistema de premios y castigos, horarios estrictos, presiones sobre maestros y niños, tests y exámenes estandarizados, estructura vertical, absurda burocracia para el profesorado, etc.
8.-No se tenga que estudiar para ser alguien en la vida, ya que ya SOMOS alguien, aunque no estudiemos.
9.-No sea necesario estimular a los niños para hacer algo: ellos son responsables de descubrir su don por sí mismos.
10.-Se haga esencial que los niños aprendan a ser libres, a mirar dentro de sí mismos y a saber elegir entre opciones: hoy día se les obliga a ello al salir, generando enormes frustraciones.
11.-Se superen las dinámicas de competencia y competitivida del sistema educativo actual, abogando por el trabajo colaborativo y en cooperación.
12.-Los padres y madres formemos una parte crucial de todo este proceso: no podemos delegar en supuestos profesionales o "especialistas", "aparcando" a nuestros hijos para que otro los eduque. Deberíamos aprender a controlar nuestra tendencia a arrojar expectativas sobre sus espaldas, a decidir por ellos y a estar calificándoles o etiquetándoles continuamente.

Varios estudios indican que a la edad de 5 años, el 98% de los niños podrían ser considerados genios (son curiosos, creativos y gozan de pensamiento divergente). Ese porcentaje se reduce al 10% quince años más tarde, cuando han pasado por nuestro modelo educativo. Con razón Sir Ken Robinson, en una conferencia memorable, afirma que las escuelas matan la creatividad (VER)

En definitiva, cualquier educación es buena si cuida de la alegría y las ganas de vivir de los niños y también de los docentes (a fin de cuentas es un privilegio estar en contacto permanente con la vida en su estado más puro). Pero desde luego esa no parece ser nuestra realidad actual. Necesitamos docentes y niños alegres y en armonía y paz, y no en conflicto continuo. Necesitamos personas libres y con capacidad crítica
Si queremos hacer una sociedad diferente, tendremos que hacer una escuela diferente. Y nosotros también prohibimos esa educación cuando elegimos la meta en vez del trayecto, cuando miramos para otro lado en vez de escuchar, o cuando no intentamos otras cosas.
En la actualidad toda educación que trate de promover otra cosa, dándole protagonismo al individuo, tiene que ser prohibida. Y de hecho lo es y lo será, salvo que despertemos de este sueño.

domingo, 9 de septiembre de 2012

¿Cuál es tu código de barras?

Observo con preocupación cómo en los gravísimos tiempos que corren cualquier persona o grupo que trata de alzar la voz para denunciar injusticias, para reclamar un cambio de modelo, para plantear alternativas, o para movilizar a su entorno, es etiquetado sin piedad, como forma de estigmatizarle.

Cuando se iniciaba la crisis, aquellos que advertían sobre sus peligros eran etiquetados de "anti-patrióticos".
Cuando estallaron las protestas del 15M, se les etiquetó de "terroristas, gamberros y perroflautas".
Cuando el Gobierno trata de ver respaldadas sus injustas medidas, nos etiqueta a casi todos de "mayoría silenciosa que les apoya"
Cuando se han iniciado acciones simbólicas de protesta con ocupaciones de supermercados, para denunciar el hambre que ya están pasando muchas familias y la cantidad de comida que se tira diariamente, se les ha etiquetado de todo: "delincuentes", "marxistas trasnochados", "ladrones", "usurpadores de la propiedad",,,
A la iniciativa "#25S: Ocupa el Congreso" se la ha etiquetado de "golpista", de ultraderechista o de extrema-izquierda...
A mi mujer y a mí, por haber iniciado este blog y alzar la voz, gente de nuestro entorno más cercano ya nos ha etiquetado de "radicales"...

Las personas, como forma de relacionarnos, tendemos a usar las etiquetas, para saber dónde colocar las barreras que nos defiendan de una posible amenaza que pueda perturbarnos. Sin embargo, el uso de estas etiquetas y las barreras que llevan consigo es utilizada hábilmente por los poderosos y sus medios de comunicación, para tratar de desprestigiar, minusvalorar o criminalizar a todo aquel que osa poner en tela de juicio sus métodos o fines. Es la viejísima estrategia del "Divide et vinces" de Julio César ("Divide y vencerás"), pero con un grado de sofisticación a base de nuevas tecnologías y medios de comunicación que da miedo.
Que ellos van a seguir usando esos métodos para mantener el "status quo" es indudable. Pero depende en gran medida de nosotros seguirles o no el juego. Y me temo que lo llevamos impreso en nuestra programación o en nuestro ADN, con lo cual el esfuerzo ha de ser mayor.
Nos han hecho creer libres al "permitirnos" elegir nuestra ideología, como forma de sentirnos a gusto en un redil pre-concebido. Pero quizás no nos damos cuenta que esa ideología incorpora propuestas que en muchos casos van contra nuestros principios. Como soy de izquierdas....O soy de derechas....¡Qué fácil resulta entonces manipularme, etiquetando tal o cual propuesta en la ideología contraria! ¿Acaso no nos damos cuenta de que incluso vemos o escuchamos el medio de comunicación más afín a nuestra ideología, como forma de reforzar ese chip que llevamos impreso? 
Sólo de nosotros depende, pues, desactivar esa arma de destrucción masiva de alternativas y propuesta de cambio. Seamos profundamente críticos con todo lo que nos llega a través de los medios de comunicación. Huyamos de nuestra adscripción ideológica y UNÁMONOS EN TORNO A PRINCIPIOS. Los principios nos hacen UNO. Las ideologías buscan separarnos.
Las etiquetas son, sin duda, nuestro particular código de barras, una manera de despersonalizarnos, una manera de convertirnos en meras mercancías, lo mismo que los productos que pasamos por la cinta del supermercado. ¿Vamos a seguir pasando por la cinta de los que mueven los hilos? ¿No vale más la pena quitarnos el código de barras, aunque duela un poco? Si queremos cambiar esto, va a ser necesario que estemos TODOS para tener la fuerza suficiente.

viernes, 31 de agosto de 2012

Creer es crear: lección magistral de mi hija de 6 años

Los que leen nuestro blog saben que nuestros 3 hijos son una fuente contínua de aprendizaje para mi mujer y para mí, y una de las principales vías para no rendirse en la búsqueda por un mundo mejor. Es sorprendente cómo ellos son capaces de generar soluciones, que a los adultos nos resultan imposibles, precisamente por la programación que ya llevamos acumulada en nuestro cerebro, y por los miedos que nos atenazan.
Con estos tiempos tan duros de crisis, desempleo, recortes, desahucios, desigualdades, injusticias y flagrante desconexión entre lo legal y lo justo, algunas de las frases más repetidas y destructivas en las conversaciones, son las de "no puedo hacer nada" o "a ver si solucionan esto". Son frases de incapacidad o de traslado de la responsabilidad sobre nuestras vidas a terceros. Pero estoy convencido que la realidad NO nos la crean, la creamos nosotros. Quizás pueda resultar muy abstracto esto que digo, pero con uno de sus múltiples episodios, mi hija pequeña de 6 años, ha fijado en mí dicha certeza de por vida.
Este verano mi mujer, mis 3 hijos y yo, hemos pasado unos días de camping en Pirineos, "andurreando" entre montañas. Quizás sean los días más especiales del año para nosotros, ya que no hay nada que se interponga en nuestra comunicación. Son días de magia, de compenetración entre nosotros, y de profundo contacto con la naturaleza. En uno de esos días, hicimos una larguísima excursión para alcanzar varios lagos de alta montaña. Salimos a las 11 de la mañana, pero mi hija a los tres cuartos de hora empezó a tener hambre, sueño y cansancio. Comenzó a quejarse y posteriormente a protestar. Dado que habíamos casi empezado, mi mujer y yo nos miramos pensando que los planes para la excursión podían torcerse. Por ello, en vez de llevarla en brazos, cambiar de planes o ritmo, u olvidar el ascenso, optamos por lo más difícil: explicarle que la realidad, SU realidad, dependía de ella sola. Que su cansancio podría ser controlado por su mente. Que su energía podía ser canalizada según ella quisiera. Y sobre todo, que si sus pensamientos eran negativos, de abatimiento, de abandono o de sufrimiento, el resto de su cuerpo iba a seguir esos pensamientos, y acabaría destrozada. Pero que si sus pensamientos eran positivos, de convicción sobre su capacidad, yde optimismo, sería capaz de alcanzar lo que se propusiese.
Al menos conseguimos que las quejas se aplacasen, y con ello llegamos al primer lago. Luego al segundo y al almuerzo. Y finalmente a nuestra meta: el maravilloso tercer lago. Disfrutamos del paisaje, jugamos, bromeamos....Y a eso de las 7 de la tarde, nos temíamos que tras un ascenso total de más de 5 horas, la noche nos alcanzase durante el descenso, e iniciamos la bajada. Pero para entonces, mi hija ya había interiorizado perfectamente lo que habíamos estado hablando con ella durante todo el día (¡esa es la gran ventaja de los niños!: que no están programados por nuestro sistema, y son capaces de generar su propio código de vida). Y sin decirle nada, ella misma se creó unos juegos para mantener alta "la moral de la tropa", la suya propia: empezó a canturrear, se inventó tablas de multiplicar y no paró de contarse historias a sí misma. Se puso al frente de nuestra expedición, y lo que inicialmente creíamos que sería un exceso de optimismo por su parte, se convirtió en toda una realidad: durante las casi dos horas de descenso, permaneció al frente, con un ritmo endemoniado, sin titubear ni equivocarse de sendero ni una sola vez, sin tropezar en un terreno empedrado, y a casi 500m de distancia de nosotros. La gente a la que adelantaba se quedaba alucinada viéndola sola con ese ritmo, esa determinación y sus "canturreos". Y nosotros cuatro eramos incapaces de seguir su estela, tras las duras horas de ascenso. Quise acercarme a ella, para evitar que pudiera perderse, y la alcancé para grabarla ya en el último kilómetro hasta llegar a los aparcamientos, porque sabía que la gente iba a pensar que era una exageración.
Ella había creído en sus posibilidades. Se había convencido a sí misma de que era capaz. Y había creado los mecanismos internos para hacerlo posible. Con ello había creado una realidad radicalmente distinta a la de la mañana. Y ello a pesar de que sus condiciones físicas, lógicamente, estaban mucho más mermadas. Había creído, y con ello, había creado su realidad.
"Dejad que los niños se acerquen a mí", dijo alguien hace veinte siglos. Mucho tenemos que aprender los adultos de nuestros "enanos"si queremos crear un mundo mejor en el que vivir.

jueves, 23 de agosto de 2012

Tendremos que escoger entre lo justo y lo legal


Si me falta para dar de comer a mis hijos, no me voy a andar con remilgos. Al toro, hay que cogerlo por los cuernos, y no dándole "capotes" como andamos haciendo ahora. Con esto me refiero a que no paramos de teorizar, cuando la realidad es tan cruda que sólo vale plantearse si lo que tenemos delante es justo o una barbaridad. Que algo sea o no legal, con la que está cayendo, empieza a parecerme secundario.

Muchos se echarán las manos a la cabeza ante esta afirmación, pero la realidad manda:
-los directivos de los bancos cobran indemnizaciones multimillonarias, después de haber expoliado o hundido sus entidades: es legal, pero no es justo.
-Dívar cobrará 200.000€ de indemnización, tras haber tenido que dimitir por sus viajecitos privados con dinero público. Puede ser legal, pero no justo.
-A miles de personas se las desahucia de su casa por los bancos, y además se les embargan sus sueldos de por vida porque el precio de la casa ha bajado respecto al momento en que firmaron la hipoteca: puede ser legal, pero es una aberración.
-Los inmigrantes que trabajan para nosotros y a veces explotados sin ser dados de alta, no podrán recibir asistencia médica por no tener papeles. Desde ahora legal, y una atrocidad desde la perspectiva de los Derechos Humanos (ver campaña)
Y esto es un suma y sigue diario...

Situaciones como las que se han producido en las últimas semanas para llamar la atención a la opinión pública sobre los millones de personas que pasan hambre, con las acciones de "expropiaciones" de carritos de la compra en supermercados para dar de comer a los más necesitados, pueden dejar de ser testimoniales. Y me temo que la cosa está llegando a puntos de no-retorno. De esta acción en los supermercados del polémico Sánchez Gordillo, diputado y alcalde de Marinaleda (por cierto, visitada por decenas de corresponsales extranjeros como oasis y excepción al sistema capitalista que nos domina), se podrán decir muchas cosas. Pero ha logrado poner en el foco de la actualidad el hambre que pasan 2,2 millones de niños en España, los 63.000 millones de toneladas de comida de supermercados que se tiran al vertedero anualmente, y la necesidad de poner cara y acciones concretas a tantísima injusticia (ver entrevista, min 11:30). Y además, estas acciones tienen la virtud de pedir cosas muy concretas y factibles, en vez de largos listados muy ideologizados que a veces no llevan a la unidad de los activistas (como pasa en el 15M): un Real Decreto para que se donen los alimentos que estén a 5 días de caducar a Bancos de Alimentos y Cruz Roja. A la porra la prima de riesgo. A la porra la Bolsa o el déficit. Garbanzos, leche y galletas para los que no tienen qué llevarse a la boca. ¿Ilegal? Probablemente sí...Pero he escuchado más críticas a esta acción en los últimos días, que a los Urdangarines, Dívares, Montoros o Rajoys de turno...Quizás por miedo a los que temen acciones masivas de este tipo contra la propiedad privada (¡si nos diéramos cuenta de que ese miedo responde a que, al ser mayoría aplastante, tenemos la sartén por el mango...!). Y sinceramente, si ha conseguido que alguno despierte a la cruda realidad, aplaudo ilegalidades como esta.

En esos extremos, no tendremos más remedio que posicionarnos. Seguro que los habrá (y muchos) que estén del lado de la Propiedad Privada; los habrá que defiendan el Sistema, la Democracia y la Legalidad. O incluso los habrá que se preocupen por el desorden que acciones de desobediencia civil como esta crean (la cajera del Mercadona acaba llorando, quizás sin darse cuenta que es en el fondo una guardiana del sistema que permite que su jefe, multimillonario, gane 474 millones al año). Pero conviene estar muy atentos, y desconectarnos de los discursos que nos han programado desde muy niños. Y saber reconocer que lo legal y lo justo no son lo mismo. El régimen esclavista, la pena de muerte por ser gay o adúltera en muchos países, o el régimen nazi de Hitler son o eran escrupulosamente legales, pero totalmente inmorales. Y si nos regimos sólo por la legalidad, podremos estar incurriendo en monstruosas injusticias.

Los que tenemos niños, conocemos muy bien en qué consiste este juego de lo legal..."¡Ah! Lo siento...A este juego sólo pueden jugar los niños (o las niñas)!" "En esto sólo pueden participar los que tengan más de 10 años.." "Los pequeños no pueden coger esto..." Desde niños, nos hemos acostumbrado a imponernos normas, como forma de ordenar nuestra relación con los demás...Y es razonable para llegar a acuerdos en nuestros juegos, nuestros turnos, etc...Pero inmediatamente los niños se dan cuenta que esas normas, esa "legalidad infantil" les permite privilegios, les permite excluir a quienes les incomodan, o directamente les otorgan ventajas. Y es cuando nosotros, los padres, viendo que están dejando de lado al pequeño de la casa, que nunca dejan chutar al menos habilidoso, o que nunca coge el juguete uno de los sobrinos, intervenimos para restablecer la justicia sobre la legalidad que ellos mismos se han impuesto. Y escuchamos quejas del tipo: "es que habíamos acordado que..", "es que las reglas de este juego son...". Justicia versus Legalidad...

A los adultos no va a venir nadie que nos restablezca la justicia de medidas legales profundamente inmorales e injustas. Y sólo nos queda, pues, reclamar nosotros mismos esa justicia, aunque sea mediante la desobediencia civil. Cuando toque, ¿estarás con los que defienden lo legal o lo justo?

martes, 7 de agosto de 2012

Bisabuela revolucionaria da clases particulares de inconformismo

Todos los veranos, si se puede, vamos a visitar a la bisabuela de los niños a Francia. Los niños la adoran. Y les encanta su granja, sus animales, el entorno de libertad, y creo también que la sensación de estar en un mundo diferente. Y a mi mujer y a mí nos gustan sus cursos de verano de "Revolución e Inconformismo Vital".
Leonesa de nacimiento y francesa de adopción, con sus 92 años a cuestas, no le teme a nada ni a nadie. ¡Como para hacerlo con la vida que ha llevado!  Su madre murió cuando ella tenía 3 años, y ya con 10 trabajaba cuidando vacas. Trabajó contra las Dictaduras de Franco y de Hitler, y fue encerrada en el famoso campo de concentración de Argelés. Pasó hambre, mucha hambre. Y penurias incontables. Colaboró con la Resistencia Francesa y fue detenida por los nazis. Cuando su marido, anarquista, superó tantas y tantas contiendas, murió de un simple corte por tétanos. Quedó viuda con dos niños pequeños. ¡A buscarse la vida! Ha cuidado a ancianos y ha servido en muchas casas. Actualmente vive sola (las personas de su entorno han ido falleciendo) en su granja, cerca de Agen, cuidando su huerto, sus gallinas y sus flores. Sola, pero con una voluntad y una fortaleza a prueba de bombas.
Ni hablar de trasladarla a una ciudad o a un entorno más seguro para una persona de su edad. Ella se vale por sí misma. Con su escopeta junto a la cama, y un desparpajo forjado a base de los obstáculos de su vida, no hay nada que se le resista. Por eso no entiende el "atontamiento" de la sociedad actual, con nuestra dosis semanal de recortes masoquistas y de mentiras engullidas. Ella, a la más mínima injusticia, realiza una sentada ante la puerta del "politicucho" de turno, se ha enfrentado con cacos y con la propia policía, viaja a donde haya que ir para ser la primera junto a la pancarta, y prefiere pasar por una exaltada que por una "cabeza agachada". 
La bisabuela tiene dos grandes ventajas en la situación actual: primero, ha vivido todo lo que tenía que vivir, y la situación actual, para ella, son cosquillas; y segundo, si todo se va "a la porra", ella podrá seguir viviendo y alimentándose de su huerto y su granja.
¿Qué nos pasa, pues, a nosotros? ¿Es que aún no hemos tenido nuestra dosis de sufrimiento para espabilar? ¿Esperamos a que escampe para alzar la voz? ¿Aún pensamos que vendrá algún salvapatrias a sacarnos de esta? Aún tenemos hijos, y no podemos dejarles esta "porquería" de mundo. Si no luchamos por nuestros sueños y los de nuestra prole, nadie lo va a hacer por nosotros. Quizás necesitemos un curso intensivo y clases particulares con la bisabuela. Y ojalá que mis 3 "enanos" lleven ese ADN de inconformismo.

domingo, 29 de julio de 2012

Contra los virus que nos gobiernan, ¿usas "Melapela" o "NoMeLoTrago"?



Hace varias semanas tuve una fortísima reacción alérgica. Sufro de alergia primaveral, pero aquella reacción era algo fuera de lo común... Curiosamente, esto me ocurrió justo después de la noticia del rescate a Bankia. Fue así como detecté que mi alergia se debía a tanta y tanta mentira, a tanto insulto a nuestra inteligencia. Y mi tratamiento consistió en una buena dosis del genérico NMLT ("NoMeLoTrago") ya que no uso marcas como el "Melapela", aunque sé que lo usa una gran mayoría silenciosa. Pero yo soy de las del "Lea las instrucciones de este medicamento y consulte a su farmacéutico", y he visto que el "Melapela" genera somnolencia y adherencia al sofá, mientras que el "NoMeLoTrago" me da vitalidad, me llena de energías...¡Vaya, que me entran unas ganas de coger una pancarta y cantarle las cuarenta a más de uno...!

Así que os cuento mi tratamiento, que me ha dejado como nueva, por si os sirve. Si os aplicáis alguna otra dosis, me contáis:
-El Gobierno dice que comprende el malestar de los españoles, pero es inevitable. No hay alternativas. NMLT
-El Gobierno dice que estos sufrimientos son necesarios. Pero saldremos de la crisis. ¡No lo podemos dudar! NMLT
-Con los recortes lanzamos señales inequívocas a los mercados: la prima por las nubes y la bolsa por el infierno. NMLT
-El Gobierno dice que la mayoría silenciosa aprueba sus reformas. NMLT
-Has vivido por encima de tus posibilidades. Los bancos no. Hay que rescatarlos. NMLT
-El Ministro Wert dice que las protestas por los recortes se basan en prejuicios. NMLT
-¡Qué mal Rato! Debemos indemnizar al banquero que se retira por su buen hacer. NMLT
-Las promesas electorales no sirven al llegar al poder: hay que adaptarse a las circunstancias NMLT
-Los políticos no mienten: se adaptan a las circunstancias. NMLT
-Banqueros y políticos no roban: sólo cogen prestado y devuelven con intereses. NMLT
-Los recortes sociales son por el bien común. NMLT
-Los políticos dicen: no podemos hacer nada, nos lo impone la UE ¿Sus privilegios también? NMLT
-La UE recuerda que España DEBE cumplir sus recomendaciones. ¿Recomendaciones? NMLT
-No podemos hacer nada: estamos a merced de los mercados. NMLT
-El dispositivo de seguridad para cumbre BCE en Barcelona, así como los cuadros del Congreso son a precio módico y razonable. NMLT
-Hay que hacer esfuerzos en favor de la Banca porque la Banca somos todos. NMLT
-Sólo se rescatará a la Banca con el dinero justo y necesario. NMLT
-Lo de Bruselas no es un rescate con condiciones. No estamos intervenidos.  NMLT
-Los que protestan son sólo unos pocos exaltados anti-globalización, gamberros y perroflautas. NMLT
-En Educación, subiremos la ratio de alumnos por clase, pero manteniendo la calidad de la enseñanza. NMLT
-Los recortes en Sanidad son una magnífica oportunidad para volver a la medicina alternativa y de nuestras abuelas. NMLT

Cuando te notas síntomas, ¿tú cuál tienes en tu mesita de noche, "NoMeLoTrago" o "MeLaPela"?

viernes, 20 de julio de 2012

Del Estado de Bienestar al Estado de Bienser


Vivimos tiempos convulsos donde lo que pensábamos inamovible tiembla bajo nuestros pies. Y el que parecía "sancta sanctorum" de nuestro sistema, su gran piedra filosofal, también. Y acudimos ahora a nuestro "muro de las lamentaciones" reclamando nuestro (ahora) huidizo Estado de Bienestar.
Este modelo general del Estado y de la organización social por el que el Estado provee ciertos servicios o garantías sociales a la totalidad de los habitantes de un país, ya no es lo que era. Parece que estas medidas dirigidas a mejorar la calidad de vida de la población, están en franca retirada.Yservicios públicos tales como la sanidad, la educación, los servicios de ayuda a las familias, los  servicios sociales y la vivienda social, las transferencias sociales (pensiones de vejez, viudedad y discapacidad), las intervenciones del Estado para proteger al ciudadano  en su condición de trabajador, consumidor o residente, o las intervenciones públicas encaminadas a producir buenos puestos de trabajo quizás sólo las veamos en un futuro en los libros de historia.
Parecía que el Estado de Bienestar era indisoluble de nuestra realidad. Y un buen día (¡justo ahora!) nos despertamos de este sueño, y resulta que no. ¡Que no lo teníamos ganado! ¡Que no era una situación intrínseca con nuestra evolución como sociedad!. ¡Que estaba condicionado!. Y que si costó décadas llegar hasta ese nivel de Estado de Bienestar, han bastado días para que se esfumase. Se demostraba, con ello, que no era más que una zanahoria que el sistema nos ponía para creernos libres, arropados y seguros, y así poder consumir y endeudarnos más y más.
El enorme exceso productivo agrícola fue la base del capital que llevó a la revolución industrial. La revolución industrial no se consolidó porque la clase preponderante quisiera liberar a sus siervos. Más bien fue porque se dieron cuenta de cómo unas cuantas "libertades adicionales" podían hacer de su ganado un factor maravillosamente más productivo. Cuando las vacas son confinadas en cubículos muy estrechos, terminan golpeándose las cabezas unas a las otras, generándose ellas mismas heridas e infecciones. Por lo tanto, los granjeros vieron más productivo darles más espacio, pero no porque quisieran ver a sus vacas más libres, sino porque querían más productividad y menores costes. A los humanos nos pasó lo mismo con nuestro "Estado de Bienestar": nos dieron todo este elenco de libertades adicionales, no con el propósito de liberarnos, sino con la intención de incrementar nuestra productividad. Y cuando los números fallaron, el espacio de nuestro cubículo se redujo inexorablemente.
La propia palabra "Bienestar" ya lo dice etimológicamente: "Estar bien". Y ESTAR  significa "Existir, hallarse en este o aquel lugar, situación, condición o modo actual de ser". Es decir, con este enfoque, nuestro sistema ya nos advertía que en un determinado momento podíamos "estar bien", pero también podríamos llegar a "estar mal". Y ese "Estado de Malestar" ha llegado y parece haberse apoderado de buena parte de nuestra sociedad.
Yo creo que mientras nos alojamos en el ESTAR, sea bien o sea mal, lo tenemos crudo. Nuestra situación dependerá de factores externos. Estaremos pendientes de las migajas que el sistema esté dispuesto a darnos. Y nuestra felicidad y logros en la vida vivirán los altibajos de una montaña rusa. No digo con ello que no debamos luchar para restablecer las injusticias que han propiciado el resquebrajamiento de ese Estado de Bienestar. Pero creo que es momento para despertar y fluir, para aprender de nuestra actual situación crítica y para buscar sin pausa nuestra libertad verdadera, escapándonos de esclavitudes, zanahorias y cubículos temporales planteados por el sistema. Ello nos exige alojarnos en el verbo SER (que significa "haber o existir"). Alojándonos en el SER, nadie puede condicionarnos, ni premiarnos o castigarnos según seamos buenos o malos, según hayamos vivido o no por encima de nuestras posibilidades, o según hayamos sido más o menos consumistas. En el nuevo "Estado de Bienser", no somos maleables, ni manipulables, ni cabe que nos dividan en buenos y malos, obedientes o del 15M, de derechas o de izquierdas. En el Estado de Bienser, nos hacemos auto-dependientes, y ahí no hay quien nos toque. Pero hay que "currárselo". Y romper con los paradigmas en los que hemos sido domesticados.

domingo, 15 de julio de 2012

Eres mayoría silenciosa: ¡que te jodan!

Ayer escuché con incredulidad a la Ministra de Trabajo afirmando que las últimas medidas del Gobierno son "duras" pero "inevitables" y han sido elaboradas con "sensibilidad" por un Gobierno que actuará con "comprensión y humildad". Según ella, habrá algunos que se resistan al cambio, pero la mayoría silenciosa de buenos españoles afrontarán los esfuerzos con aplomo y serenidad. Estas palabras se producían sólo horas después de los exabruptos de su compañera Fabra en la aprobación de los nuevos recortes con el ya famoso "¡que se jodan!"
Si has llegado a leer hasta aquí y no te han dado mareos, urticaria o arcadas, es que efectivamente eres de esa mayoría silenciosa que frente a viento y marea, frente a incumplimientos electorales e imposiciones de Bruselas, frente a las crecientes desigualdades sociales y el persistente castigo a los inocentes de la crisis, crees ciegamente en el salva-patrias de turno, el gran mesías que nos sacará de ésta, y te pliegas ante los grandes lemas del milenio: "no hay alternativas", "las circunstancias nos obligan" o "más Europa, más euro".
Ciertamente, cuando Báñez hizo estas afirmaciones, no sé si lo hacía sólo para alentar a sus huestes o para motivar a un electorado en franca retirada. Pero lo que sí sé es que lo hizo con un total menosprecio a la inteligencia y al dolor de millones de personas que están sufriendo unas medidas radicalmente injustas y bajo mentiras impuestas. Ellos sí pueden desdecirse frente a lo reiteradamente prometido en campaña electoral y flagelarnos impunemente, pero nosotros no podemos movernos ni abrir la boca. Somos la mayoría silenciosa. Somos esa masa informe que depositó sus votos en forma de "cheque en blanco", y ni pensar que para nosotros las circunstancias también hayan cambiado. ¡Se siente....!
Por todo ello, eres mayoría silenciosa si piensas que acudir a las manifestaciones de tu pueblo o ciudad es una pérdida de tiempo porque no se consigue nada. Eres mayoría silenciosa, si estás desempleado y tumbado en tu sofá, esperando que alguien te saque de ésta. Eres mayoría silenciosa si te están haciendo recortes y te quedas en tu puesto de trabajo hasta que escampe. Eres mayoría silenciosa si eres profesor y no transmites a tu alumnado la necesidad de tener una conciencia crítica y unas tragaderas muy estrechas. Eres mayoría silenciosa si eres policía antidisturbios y no te planteas si estás defendiendo leyes injustas, y golpeando a quienes luchan por tus derechos. Eres mayoría silenciosa si no dejas de quejarte de la situación, pero ante el televisor. Eres mayoría silenciosa si no buscas medios veraces para contrastar la información y te tragas lo que te echan por la "caja tonta". Eres mayoría silenciosa si el miedo a alzar la voz o a que te señalen te paraliza para reclamar justicia. Eres mayoría silenciosa si estás tratando de salvar tu negocio y sus empleos, y dejas que te apaleen una y otra vez. Eres mayoría silenciosa si te crees las mentiras para justificar unas medidas que cargan sobre nosotros los desmanes de otros.
¿Seguirás siendo mayoría silenciosa hasta que ya no haya marcha atrás?

jueves, 12 de julio de 2012

¿Adaptar los principios a las circunstancias?


Ayer escuché con estupefacción cómo el Presidente del Gobierno de mi país, sintiéndose respaldado por millones de votos, anunciaba una serie de gravísimas decisiones. Con ello contradecía radicalmente lo prometido, anunciado y reiterado hasta la saciedad durante meses, antes de llegar al poder. Fue la misma jugada que ya había hecho el Presidente anterior un 10 de mayo, que supuso el principio de su fin. Lo que más me llama la atención en ambos casos no es la enorme incoherencia, o la sensación de estafa, fraude o abierta mentira que tal actitud supone. Sino el hecho de que se amparen bajo el paraguas del gran oráculo del siglo XXI: "las CIRCUNSTANCIAS" (¡oh, oh...!)
Ya en posts anteriores, mi mujer y yo insistíamos en la importancia de distinguir entre Ideología y Principios, o entre Democracia y Libertad, confusiones éstas que tanto interesan a quienes tratan de mover nuestros hilos a su antojo. Y también en su día dábamos una importancia crucial a los Principios en estos tiempos que corren, al ser los que nos permiten unirnos como sociedad convirtiéndose en verdaderos antídotos frente al "divide y vencerás" que tratan de trasladarnos. Con razón me resulta tan repulsiva la tranquilidad con la que se escupe sobre esos Principios (no castigar a los más débiles, no subir impuestos, etc) alegando "cambio de circunstancias". ¿Quizás hubo un exceso de ligereza, ausencia de previsión o exceso de confianza en los super-poderes de "héroe universal" que uno adquiere al acceder a la Moncloa?¿Quizás es que se "juraron y perjuraron" dichos principios, hoy pisoteados, con afán electoralista? ¿O fue quizás que la cobardía, la conveniencia o la vanidad, ganaron la partida a la conciencia a la hora de hacer lo correcto, como ya decíamos en otro post?
Nuestra Constitución (que, por cierto, los que nos dirigen se pasan por el "forro" cuando se les antoja) en su artículo 14 establece que "todos somos iguales ante la ley". Y por ello entiendo que ese sagrado principio de "puedo cambiar de criterio en base a las circunstancias", se nos aplica al resto de los españoles, y no sólo al super-héroe Rajoy o Zapatero de turno. Si ellos pueden desdecirse de forma tan flagrante y bochornosa, ¿qué nos impide hacer lo mismo a nosotros? Es decir, si en 6 meses se es capaz de romper de forma tan palpable el contrato electoral con los millones de votos que te auparon, ¿con qué cara exiges que esos millones de votos sigan respaldandote 3 años y medio más en ese contrato que tú has hecho "añicos"?. Creo no equivocarme si afirmo que alguno que otro ciudadano de esos 10 millones de votos siente que "las circunstancias han cambiado" respecto a cuando introdujo su voto en las urnas, y que cambia su criterio dadas las "circunstancias". Incluso entiendo que miles y miles de personas, a pesar del teórico Contrato Social que existe, se vean amparados para iniciar una desobediencia civil masiva, ante el "cambio de circunstancias" que se viene produciendo y el exceso de leyes injustas que se nos amontonan. ¿Con qué cara se pretende criminalizar a los que protesten, alzan la voz, o practican cualquier tipo de insumisión en las circunstancias actuales? ¡Politicucho de turno! ¿Es que no te das cuenta que las "circunstancias" han cambiado?

domingo, 8 de julio de 2012

Vamos contracorriente: dos más dos son cuatro

Cada vez se va confirmando más mi teoría de que hemos "perdido el norte", o simplemente ya no sabemos distinguir las verdades más simples. Anoche mi marido y yo estuvimos viendo un vídeo muy aconsejable, ya que hemos dejado  definitivamente la "tele" que nos quieren hacer tragar (están empeñados en quitarnos el "pan", pero nos dejan el "circo"). Fue muy revelador y en la línea de lo que comentamos en nuestros posts.
El "meollo" de la cuestión es el siguiente: hemos olvidado o queremos olvidar lo básico, lo fundamental, lo más simple, para escudarnos en una verdad artificial mucho más compleja y que nos aleja de la realidad. Esto, que así de repente, suena muy metafísico, es muy simple: 2 + 2 = 4, por mucho que queramos disfrazarlo con rescates, con la globalización, con el "mercado", con las "hojas de ruta", y con otros tantos términos que al fin y al cabo están alejadísimos de nuestra cotidianeidad.
La monjita del vídeo incide en varias ideas que son claras para mí, contundentes y sobre todo DE CAJÓN (2+2=4). La primera de ellas es sobre el rescate a los bancos. Y yo me la llevo preguntando desde la primera vez que escuché esa "chorrada": "hay que rescatar a los bancos para salvar a la economía". Y plantea la obviedad de destinar el dinero a los ahorradores en lugar de rescatar a un banco que ha hecho una mala gestión. ¿Es que hay que premiar el "mal hacer" castigando a toda una sociedad? ¡Hay que recordar que esa deuda la pagaremos nosotros, nuestros hijos y quizás sus nietos!
Esta idea nos lleva a otro punto importante. ¿Quién les ha dado permiso a nuestros dirigentes para tomar decisiones sin nuestro permiso? ¿No se supone que nos representan? La sociedad deposita votos en las urnas, no cheques en blanco, y por lo tanto tienen que acatar sus compromisos electorales y responder de sus actos. ¿Que nos dicen ahora que las circunstancias han cambiado o que se han encontrado un panorama aún peor de lo previsto al comprometerse electoralmente? Para nosotros también la situación es nueva. Si realmente estamos ante un panorama tan diferente existen dos posibilidades: Primero, preguntarnos antes de tomar unas decisiones tan opuestas a sus compromisos iniciales (para eso se supone que estamos en una democracia) mediante referendum, etc Y segundo, si no se dignan a preguntarnos, tendrán que asumir la manifestación masiva de nuestro malestar. Tenemos derecho a decir lo que pensamos. ¿Cómo se atreven a descalificar nuestra libertad de expresión cuando nos están mintiendo en la cara y tomando decisiones por mí y por mis hijos, contradiciendo radicalmente lo que dijeron que no harían hace 6 meses? No entiendo semejante desfachatez. Si a ellos el sistema les tolera poder contradecir radicalmente lo que prometieron, ¿qué nos impide a nosotros poner en tela de juicio la legitimidad de su poder y representación popular? ¿Hasta cuándo vamos a aguantar que nos digan que les respaldan "no sé cuantos" millones de votos, a los que arrastraron con promesas escandalosamente incumplidas (por cierto, y para que no haya malentendidos: no hablo sólo del actual Gobierno, sino de cualquier partido que es incapaz de cumplir lo que promete: todos hasta ahora). Esta monja benedictina, médica y teóloga, no se muerde la lengua y aboga por una huelga general indefinida, hasta restablecer el marco de representatividad real.
Junto a a esto, señala un aspecto que deberíamos tener muy en cuenta, y en lo que quizás, por obvio, ni hemos caído: ahora mismo se supone que los políticos responden ante su electorado (¡jua, jua!), pero si dejamos la economía en manos de una entidad supranacional (¿os suena el "más Europa, más euro"?), internacional o independiente ¿estos ante quién responden?. 2+2=4
Un último aspecto que aborda es nuestra necesidad de cambiar nuestra dependencia del dinero y nuestra visión del trabajo. Algo que resumiría en que hoy en día vivimos para trabajar y no trabajamos para vivir. Nos prostituimos por llevar dinero a casa a fin de mes, sin cuestionarnos qué hacemos, qué aportamos a la sociedad, a quién "machacamos" por el camino, o a quién encumbramos con nuestro trabajo. Han conseguido que nuestro único objetivo en la vida sea pagar nuestras deudas. ¡Somos esclavos de por vida, sin corazón, sin alma y sin cerebro!
No hace falta ser Einstein para saber lo que pasa. Es matemática básica. 2+2=4