martes, 14 de enero de 2014

La injusticia llama a tu puerta: ¿carretera y manta?

Aunque hace tiempo que no escribimos porque consideramos que buena parte de lo que había que decir ya está dicho, y es momento de Vivir y Ser, más de que hablar y opinar, hay cosas que claman al cielo y de las que podemos aprender mucho. Sobre todo cuando son experiencias tan cercanas a nosotros.
A pesar de que apenas nos vemos una vez al año, J. y M. son parte importante de nuestra historia. Y no porque tengamos edades y situaciones similares, o porque hayamos vivido muy cerca durante varios años, sino porque a pesar de ya vivir alejados, nuestras energías han seguido confluyendo en esa búsqueda de un mundo mejor. Son gente muy "currante", abnegada, y dedicada a sus 2 hijos, ahora en 5º de primaria y 1º de bachillerato respectivamente. J. perdió su trabajo en la fábrica hace ya bastantes meses, pero al menos les consolaba el apoyo económico que recibían por la invalidez de M., postrada largo tiempo en la cama durante más de 2 años, tras varias intervenciones en su columna vertebral. Ese consuelo también ha desaparecido: los dichosos recortes han hecho que se revise su invalidez, pasados 2 años, y aunque todos los informes médicos evidencian un deterioro de su estado de salud, le han quitado la invalidez. Resultado: deja de cobrar la pensión; su anterior empresa no la readmite (aparte de que no está en condiciones físicas para ello); y ni siquiera podrá cobrar el paro. Es decir: se quedan con cero euros de ingresos al mes.
Es más que probable que la historia finalice con una sentencia condenatoria para la Seguridad Social, como acaba de suceder con otra amiga nuestra, con un cáncer cerebral y con graves secuelas oculares, obligada a trabajar durante casi 2 años, y que ahora ha recibido su sentencia favorable. Pero quizás no todos puedan aguantar el envite de estar años en un pulso con la Administración, que sólo juega a ganar tiempo a costa de personas que sufren. ¿Cómo puede ser posible que este aparato burocrático al que llamamos “Sistema” asiente una situación durante más de 2 años, cerrando las puertas a otras posibilidades, para de repente, y sin ningún fundamento médico ni legal, quitártelo todo, en una estrategia de dilatar plazos aún a costa de las vidas de tantas familias?
J. y M. no son como los miles y miles de personas que esperan a que "algo suceda", o a que "venga alguien a sacarnos de ésta". Ellos afrontan su presente, no quieren o no pueden quedarse con los brazos cruzados esperando a que alguien les ayude, y saben que si no hay ingresos hay que recortar gastos. Y aunque ya viven en un alquiler muy barato, nos cuentan la dureza de tener luz o gas y no querer encenderlos en pleno invierno sabiendo que quizás no vas a poder pagarlos. Por eso han decidido "echarse al monte": irse a la sierra a una casa antigua en pleno campo, y tratar de vivir de lo poco que la tierra pueda darles. No quieren limosna. Quieren ser dueños de su presente y de su futuro. Aceptan y afrontan su presente. Pero ese presente no tiene nada de bucólico ni de la idealización por un mundo mejor. Saben que las circunstancias les abocan a ello. Y el precio que han de pagar es enorme: dejar a sus hijos con los abuelos, hasta que puedan estabilizar su situación, J. pueda empezar a cultivar algo, y puedan encontrar escuela para la pequeña el próximo curso.
Les pedí hablar de ellos, pero no por idealizar su apuesta por el campo, sino porque nos parece un ejemplo muy cercano de coraje, de valentía, de coherencia, de responsabilidad y de aceptación. Pero éstos no están exentos de sufrimiento. Y el alejamiento de los hijos, ahora, les va a traer muchas lágrimas. Estamos seguros que todo esto tendrá sentido en su evolución, aunque ahora sea muy difícil verlo. Y ahí nos van a tener para todo lo que necesiten.
Lo que es indudable es que todos tenemos “papeletas” para que algo así pueda sucedernos en este “maravilloso” y “justísimo” sistema en el que estamos. Quizás debamos estar preparados, y fijarnos en ejemplos reales como este, para estar dispuestos a desapegarnos de nuestro pasado y plantearnos nuevos horizontes que, ojalá, se tornen en oportunidades.


sábado, 19 de octubre de 2013

¿Por qué no nos dejan ser Ahorradores Éticos Activos (A.E.A.)?

Desde hace algún tiempo, y ante el destrozo que el sistema financiero ha hecho en tantas y tantas familias, nos involucramos en algunas iniciativas de crowdfunding en el ámbito de la solidaridad y el emprendimiento social, como muchos ya sabéis. Vimos que eran muchísimas personas las que querían dar un sentido distinto a su dinero, más allá de rentabilidades: querían transformar su rinconcito de mundo, con aportaciones más o menos pequeñas. Por eso, partiendo de esas experiencias, nos hemos puesto en contacto con algunas entidades autodenominadas "banca ética" para realizarles una propuesta constructiva. Nos preocupaba que, en gran medida, estuvieran reproduciendo y manteniendo la dinámica de la banca tradicional en los siguientes aspectos:
  • Los proyectos de emprendimiento deben acudir a una estructura más o menos centralizada de la entidad, que recepciona el proyecto, lo evalúa según sus criterios (más o menos técnicos o asamblearios) y decide o no su apoyo con los fondos de los ahorradores.
  • Tan sólo se facilita la posibilidad de elección, por parte de los ahorradores particulares, renunciando o no a a la remuneración de su ahorro, para destinarlos a unas ONGs u otras dentro de un grupo tasado y cerrado propuesto por la entidad de banca ética. A ello se limita la libertad de elección concreta del ahorrador en el destino de sus fondos.
  • El papel del ahorrador se ciñe a la aportación de fondos, sabiendo que su destino va a ser más positivo que en la banca tradicional, y disfrutando de una transparencia mucho mayor, pero sigue adoptando un rol pasivo y mudo en cuanto al destino de sus fondos. A lo sumo podrá facilitar la presentación de proyectos de emprendimiento que conozca, en base a su condición de cliente, pero el mecanismo de selección sigue siendo el descrito en el punto 1.

Indudablemente, el modelo de estas entidades supone un salto cualitativo respecto a la banca tradicional. Pero pensamos que los tiempos que corren, exigen una apuesta más decidida y audaz dentro de la banca ética, y que incorpore los siguientes actores y enfoques,  quizás no mayoritarios en nuestra realidad, pero indudablemente con un protagonismo cada vez mayor, como hemos tenido ocasión de comprobar:
  1. Incorporar al modelo de financiación ética un sujeto hasta ahora inédito, pero que de forma creciente empieza a tener un protagonismo impensable hace unos años: el del Ahorrador Ético Activo (AEA). En el modelo actual de las entidades de financiación ética, se sigue tratando al ahorrador como AEP (Ahorrador Ético Pasivo): una persona que tiene su trabajo (o no), que quiere transparencia y responsabilidad con su dinero, pero que no se involucra a través de la banca ética de forma activa en la transformación de su entorno mediante los proyectos concretos que pueden transformar esa realidad. Nuestra experiencia de crowdfunding nos permite vislumbrar de forma nítida un AEA, que yendo más allá de su participación en asociaciones o voluntariados diversos, quiere que su dinero transforme su realidad, sin delegar dicha facultad en un organismo intermedio que puede o no compartir sus criterios a la hora de decidir apoyar unos proyectos u otros.
  2. Un ahorrador que valora mucho la cercanía a la hora de seleccionar los proyectos de emprendimiento a los que financiar: los planes de viabilidad, las cuentas previsionales y los análisis económico-financieros son fundamentales, pero al mismo nivel que la valoración de la urgencia y la confianza que pueden generar proyectos de entornos cercanos (un familiar que va a montar una granja escolar, un amigo que quiere crear un Centro Especial de Empleo, etc)
  3. Un ahorrador que se muestra decidido a involucrarse activamente en la elección concreta de los proyectos que querría financiar con su propio dinero, y que se muestra reacio y crítico a la hora de que su dinero se destine a proyectos en positivo pero de forma genérica, a veces alejados en lo geográfico y en lo que pueden suponer sus prioridades.
  4. Un ahorrador para el que la rentabilidad o la consecución de un retorno financiero supone un aspecto secundario, y a veces totalmente prescindible (como hemos podido constatar claramente en crowdfunding) frente a la posibilidad de transformar su realidad y mejorar su “rinconcito” de realidad. En muchas ocasiones, está decidido a dedicar parte de sus ingresos o de sus ahorros a esta tarea, a cambio de retornos simbólicos o incluso asumiendo que parte se va a perder, pero que la parte que no lo haga y fructifique en proyectos transformadores habrá valido la pena, y justificará las posibles pérdidas, que podrán ser asumidas por él.
  5. Un ahorrador para el que el papel de la entidad de financiación es meramente instrumental: él quiere ser el protagonista y quiere decidir qué proyectos apoyar, y el papel del banco es sólo de asesoramiento, de delimitación del marco positivo de las áreas a impulsar desde la entidad (medio ambiente, cultura, etc) y sobre todo, de creación de productos financieros que faciliten ese apoyo a sus proyectos escogidos, así como el retorno de las cantidades prestadas.
  6. Dicho carácter instrumental en el papel del banco puede llegar hasta tal extremo que, en la fijación de las condiciones de los productos financieros que posibiliten estos apoyos, la entidad pueda simplemente crear el producto (línea de crédito, préstamos entre particulares, etc), acordar las condiciones con ahorrador y proyecto de emprendimiento dentro de unas posibilidades más o menos tasadas, pero incluso llegando a sustraerse en determinados aspectos de problemas de retrasos, impagos, etc que podrán ser asumidos por el AEA.

Este planteamiento, en la práctica supondría que cada uno de los ahorradores, elegiría realmente su entidad de banca ética, para facilitarle simplemente la operativa bancaria para prestar el dinero y que le sea devuelto. Nada más y nada menos. Pero la elección es suya. No quiere dedicar tiempo a tener que buscar al prestatario para darle el dinero o pedir que se lo devuelva, y sólo para eso es para lo que necesita al banco: para crear el marco financiero profesionalizado que permita que estar labor de apoyo financiero activo y ético se dinamice, y se repita en el tiempo. Si la labor de la entidad es buena, el dinero que se presta y se devuelve, rotará de forma rápida, y se podrá apoyar a más proyectos. Y será ahí donde se mida la calidad de esa banca ética en esta área de su negocio. Pero con una contraprestación enorme a efectos de posicionamiento y expansión de la propia entidad: cada persona se convierte en la práctica en una sucursal andante de dicha entidad de financiación ética.

Son sólo dos los requisitos para poner en práctica esta línea de trabajo:
  1. Disposición de las entidades de financiación ética a dar verdadero protagonismo a quien lo tiene: la persona, bien en su condición de ahorrador o de emprendedor de proyectos transformadores. Y como consecuencia de lo anterior, saber situarse en el papel que realmente le debe corresponder: el instrumental de facilitador de ese contacto financiero entre las personas, sin robar protagonismo a quien lo tiene.
  2. Creación del marco jurídico de los distintos productos financieros que permitirían la articulación de la presente propuesta, con la delimitación de los distintos niveles de remuneración, de penalización, de exención de responsabilidad en demoras e impagos, etc…

Hicimos llegar nuestra propuesta concreta a distintas entidades (https://www.dropbox.com/s/p5wvq6haj13o5r8/Presentaci%C3%B3n_propuesta_finanzas1.pdf). Algunas ni contestaron. Triodos Bank sí lo hizo, desde la Dirección de Comunicación (aún esperamos a su Dirección General), aunque hubiéramos preferido recibir otra respuesta: "...en algunos puntos existe cierta distancia con nuestro modelo de negocio. Como usted sabe, en el mundo hay diversas aproximaciones a las finanzas éticas. Cuando se fundó el banco en 1980, Triodos Bank optó por ser un banco como los demás, que pudiera competir con la banca tradicional y demostrar que también desde el sistema financiero, cumpliendo con los mismos requisitos y bajo una estructura empresarial, era posible reinventar la banca....como entidad financiera europea sería preciso un consenso del grupo a nivel internacional para cualquier tipo de cambio en nuestro enfoque de banca". Malas noticias para quienes queremos involucrarnos activamente en la transformación de nuestro entorno concreto con nuestro dinero. Seguiremos intentándolo, no obstante.

martes, 1 de octubre de 2013

Pero, ¿por qué no sois como el resto de los padres?

Imagino que tarde o temprano, y especialmente en la pre-adolescencia, esta es una pregunta que todos los hijos nos hacen a los padres. Y si no estás preparado para ello, quizás más de uno sienta inclinación a pensar lo de "cría cuervos..." Pero los padres no podemos esperar de nuestros hijos una "palmadita" en la espalda por nuestra labor educativa ...Quizás ese sea un gran problema de la Educación actual: ¿no querremos ser amigos de nuestros hijos antes de tiempo? A estapas tempranas, lo que necesitan es un compañamiento amoroso, pero también asentar su criterio y discernimiento para que un día (más pronto que tarde) puedan volar en plena Libertad (que no es otra cosa que con ausencia de miedos) y con total Autonomía. Y no hay nada que cercene más esa libertad y esa autonomía que el estilo de vida que nos hemos/ nos han impuesto.
 
Estamos acostumbrados a que, medio en broma, medio en serio, nuestros niños nos digan que somos muy "hippies", budistas o "raritos"...Pero nos hizo pensar esa pregunta-reproche, no por su contenido manipulativo para convencernos de algo, sino porque cuestionaba mucho de lo que compartimos en este blog en nuestra búsqueda de un mundo mejor para vivir con ellos:  búsqueda de alternativas al estilo de vida "habitual", contacto con la naturaleza, cuestionamiento de los movimientos de masas y de los excesos del consumismo, compromisos solidarios, apuesta por la meditación y la búsqueda de la felicidad interior, etc...
 
Somos conscientes que la semilla de muchas de esas apuestas en nuestros hijos no germinarán hasta dentro de mucho tiempo (si lo hacen). Pero la verbalización de algunas de estas cuestiones evidenciaba hasta qué punto la presión social actúa (¡y de qué manera!) frente a los que apuestan por seguir vías alternativas y diferentes. Y cuando eres adulto no tienes más remedio que aceptar y dejar fluir. Pero cuando aún eres niño, las herramientas para contrarrestar el poder de tantos y tantos "guardianes del sistema" no resulta tan sencillo. Quizás por ello muchos padres opten por no complicarse la vida. Nosotros seguimos buscando un mundo mejor junto a ellos...

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Quiero cambiar mi Realidad con el Arte de Mis Manos

Este vídeo final de la campaña de crowdfunding #Artedemismanos para un Deshidratador Solar desde la Casa de Acogida de Alozaina, con la que nos sentimos muy conectados, resume buena parte de nuestras reflexiones actuales. Una imagen vale más que mil palabras. Y un vídeo así, mucho más.


jueves, 15 de agosto de 2013

Seguimos de búsqueda...ahora por Matavenero

Como todos los veranos, hemos ido a visitar a la bisabuela a su granja en Francia. Y hemos querido aprovechar el desplazamiento para seguir con nuestra búsqueda de referencias de formas alternativas de plantearse la vida. Por eso, subiendo desde Málaga, decidimos desviarnos hacia León, en busca de Matavenero, una iniciativa que conocimos a través del documental "Stop! Rodando en cambio" y que nos llamó la atención. 
Se trata de un antiguo pueblo de casas diseminadas y en pendiente, que fue ocupado hace años por un grupo de alemanes bajo la filosofía Rainbow. Lo que más nos llamó la atención fue la belleza de su entorno: inconmensurable. Se encuentra a más de 7 km de cualquier tipo de asfalto por una pista forestal, y es necesario bajar una empinada pendiente a pie de unos 15 minutos para llegar al núcleo, no apta para urgencias médicas, personas ancianas o sillas de ruedas. Afortunadamente, para los bultos de peso, recientemente han habilitado un pequeño tirolina. Indudablemente se trata de una opción radical, que hoy se ha convertido en alternativa para todo tipo de personas y colectivos: preocupados por el medio ambiente o por los problemas sociales, punkies, pasiegos, yoguistas,...Una heterogeneidad tal, que resulta tan sorprendente como las casas que van surgiendo en la montaña: algunas toda una obra de arte, y otras simples lonetas con formato "chabola".
Tratamos de mezclarnos con la gente para conocer sus impresiones durante las 24 horas que pasamos allí. Muchos de ellos son de otras nacionalidades y no era fácil. Pero percibimos que, salvo excepciones (lo que nos permitió instalar nuestras tiendas de campaña bajo un esplendoroso castaño), la hospitalidad y la acogida no era el fuerte del lugar. Quizás porque quieran ahuyentar al curioso y evitar invasiones no deseadas.
Tuvimos la suerte de conocer a una alemana (ya viviendo fuera del pueblo), quizás una de las iniciadoras del asentamiento, hace 15 o 20 años, y a su hija, habitante del sitio desde los 6, y ya con un niño de 9 años. Tres generaciones de habitantes de Matavenero en una misma familia. Nos habló de sus sueños, de sus motivaciones, y de la enorme dificultad para encontrar un equilibrio entre la plena libertad y la existencia de una estructura mínima de organización y normas que permitieran una convivencia pacífica entre gente tan heterogénea. No pudimos evitar vislumbrar en ella un cierto "tic" nostálgico al ver hoy en su nieto actitudes que precisamente la habían llevado a lanzarse a la aventura de Matavenero.
También nos hizo pensar mucho las palabras de otro alemán, con un perfecto español, que destacaba la ausencia de unos principios o una filosofía común aglutinadora como uno de los grandes activos del sitio. A pesar de estar muy ilusionado con su opción de vida allí, principalmente por ser un sitio de "posibilidades", reconocía esa misma pugna entre libertad y estructura. Para muchos, reconoció, Matavenero se había convertido en un lugar de "sueños rotos", al que cada uno venía con una historia personal más o menos dura, y en el que apostaba todas sus expectativas e ilusiones.
Esta familia de 3 hijos busca mundo diferente para vivir. La opción de Matavenero tiene cosas muy interesantes: un paisaje maravilloso, la ausencia de prisas, el respeto a los ritmos de la naturaleza y el cuidado del agua y el medio ambiente. Pero el enfoque de convivencia y el tema de los valores o principios no es el nuestro. También nos gustan esos aspectos en el enfoque de vida de la bisabuela francesa. Pero no queremos una vida tan aislada y desconectada del mundo. Continuamos la búsqueda, incorporando al zurrón lo bueno de lo que vamos conociendo.

jueves, 25 de julio de 2013

Vivir con menos sin ser menos

Soy madre trabajadora con tres niños. Hace tres años tomamos en familia una de las más acertadas decisiones: pedirme la media jornada. Y he dicho “una de las más acertadas decisiones” porque nunca pude imaginar en su día que tomar un paso que implicaba la consiguiente reducción de sueldo y, por ende, de los ingresos familiares, iba a repercutir de una forma tan positiva en todos los ámbitos de la familia. Y el más mundano de estos ámbitos es precisamente el que hoy voy a tratar: el de la economía.
Ya he mencionado anteriormente en otros posts que me considero una “maruja” poco convencional, un híbrido entre “mamma” italiana, mi abuela “guerrera”, “hippy”-alternativa, y directora de empresa. Pero lo que menos me podía esperar es que, además, mi tiempo fuese de verdad “de oro”. Y digo esto porque algunas amigas y compañeras me advirtieron de lo duro que sería menguar sustancialmente los ingresos familiares. Sin embargo (y no sin asombro), a lo largo de estos años hemos visto que nuestro estilo de vida no sólo no ha empeorado, sino que su calidad ha mejorado sustancialmente sin que afecte a nuestro bolsillo. ¿El truco? Nada de sobres, como se estila últimamente en los contornos políticos; llana y simplemente VIVIR CON MENOS.
Me he enterado hace poco que esto tiene un nombre: “Teoría del Decrecimiento” (os aconsejo, para los que necesitéis visibilizar que otros estilos de vida son posibles, la película “Stop! Rodando el cambio” en http://youtu.be/hGqpf3RX0Ik), pero a mí los nombres no me sirven de mucho: prefiero los hechos.
Antes, normalmente, iba al supermercado una vez por semana, y la tarjeta “echaba humo” con cantidades que nunca bajaban de los 150€. Ahora, rara vez supera el 50% de dicha cantidad.. ¿Por qué? Porque, por ejemplo, no compro postres elaborados: mis hijos hacen el yogurt y yo las natillas, las galletas, los bizcochos y los helados. También hago el pan, el jabón de manos y el de lavadora (pronto conseguiré hacer champú). Para comprar la fruta y la verdura voy al mercado, y si está barata, compro de más y hago conservas. Ahora mismo, sin ir más lejos, estoy experimentando secando tomates y pimientos al sol.
Seguro que algunos, a estas alturas, dirán: “Si, hombre, pero para eso se necesita mucho tiempo...”. Ya, eso precisamente. Yo cambié parte de mi sueldo por tiempo, y le estoy sacando buen rendimiento. Estoy más tiempo con mis hijos, nos alimentamos mucho mejor, y mi calidad de vida ha mejorado muchísimo (sigo teniendo mis momentos de estrés, pero disfruto más de mi vida a mi propio ritmo...). Sin duda, creo que todos hemos salido ganando.
No quiero con este post convencer a nadie, sino simplemente mostrar que vivir con menos conscientemente es posible. Esta sociedad en la que estamos nos persuade de que vivimos en la era de lo instantáneo porque “el tiempo es oro”, pero es ese “oro” que tanto perseguimos el que nos hace, a la larga, perder nuestro tiempo.

lunes, 24 de junio de 2013

El flautista de INEM-lin

Desde hace unas semanas estoy trabajando en una oficina de (des)Empleo. Me siento como un corresponsal de guerra, testigo de un cuento "macabro" en el que desempleados y funcionarios danzamos hipnotizados al son de una música que nos han puesto, y tras la cual andamos, sin hacernos las preguntas clave para salir de esta hipnosis colectiva: "¿POR QUÉ?" y "¿PARA QUÉ?".
Hace tiempo que me hablaron del concepto de "Mente-Colmena". Al principio me pareció algo exagerado, pero mi experiencia actual me hace constatar que es una gran realidad, y desgraciadamente (si no lo evitamos) en franco crecimiento. Según ese concepto, las personas servimos en la medida que contribuimos al bien colectivo superior, como si de hormigas o abejas se tratara. No pasa nada si es necesario sacrificar por el camino a los individuos que sea preciso (con deshaucios, esquema esclavizantes de desempleo o recortes sociales). Todo sea en pro del todopoderoso y teórico "Bien Común". Lo peor de ese esquema es que perdemos nuestra individualidad, nuestra esencia más sagrada, ese "yo" que nos hace únicos. Y nos vemos sometidos a las directrices que nos marca nuestro "flautista" de turno, creyendo que siguiendo su música estamos salvados y disfrutaremos de salud, dinero y amor...Sin embargo, si no somos capaces de tener un mínimo de criterio, y de capacidad crítica; si no somos capaces de salirnos del redil y actuar como "ovejas negras"; si no actuamos en base a nuestra individualidad, estaremos sometidos a la tiranía de nuestra "Abeja Reina".
Efectivamente, el anterior párrafo podría sonar apocalíptico y exagerado. Pero sólo pretendo gritar en alto lo que veo en mi "día a día", por si a alguien le apetece despertar de esa hipnosis, y dejar de seguir la música del flautista, o salir huyendo de su colmena.
Cuando entré en el Servicio de Empleo de mi Comunidad Autónoma, y participé en las jornadas iniciales de formación, aspiraba a una formación más o menos completa dirigida a mitigar tanto dolor colectivo por el desempleo y los recortes. En los últimos meses se han despedido a más de 800 personas en Empleo, y aunque no cabe buen servicio en Empleo si no se crean oportunidades desde las empresas y el emprendimiento, qué menos que dar asesoramiento y orientación, un poco de empatía y asertividad...Mi gozo en un pozo...Los 4 días se dedicaron exclusivamente a profundizar en la herramienta informática que mantiene perfectamente clasificados a nuestros desempleados. Una herramienta a la que los técnicos de toda Andalucía dedican el 100% de su tiempo. De inmediato hice la pregunta de rigor: ¿Para qué sirve realmente eso? ¿Por qué nos hemos convertido en verdaderos expertos de la clasificación de ratones-desempleados? La música del flautista ya se había apoderado de mis compañeros...Vale más un sueldo seguro, que plantearse cosas trascendentes. En los mejores tiempos nuestro servicio intermedió en el 9-10% de los contratos de trabajo que se firmaban; ahora en el 2% de lo poquísimo que se firma. Estamos, pues, todo el día rellenando formularios de clasificación de nuestros desempleados para meros efectos estadísticos. Uffff....¿Y no valdría dedicar un poco menos tiempo a esa labor, y un poco más a la orientación, al reformzamiento de las capacidades para la empleabilidad, a la motivación hacia la búsqueda activa de empleo o el emprendimiento? Como mis preguntas no parecían ser escuchadas por la música del flautista, las puse por escrito junto a una batería de propuestas, esperando que mis jefes actuaran como tales y se dedicaran a administrar, que no es otra cosa que gestionar los recursos escasos que podamos tener. Nada más lejos de mis intenciones: ya están totalmente abducidos por la "musiquilla diabólica", y se conforman, como en servicios centrales, con maravillosas estadísticas de tiempos de espera y de atención a los usuarios. Eso es lo que tiene la "mente-colmena": que crea magníficos sistemas de auto-justificación y de apaciguamiento de nuestra mente. De intermediar, lo que se dice intermediar, poco. De "políticas activas de empleo" (que es a lo que paradógicamente nos dedicanos), menos aún. Ahora sí: ¡tenemos organizado un sistema de citas, que es la envidia de las "ratitas" del lugar!. Todas en fila india, organizadas en turnos de 15 minutos, para evitar aglomeraciones y sobre todo conatos de rebeldía ante la situación. Todo muy civilizado.
Una pena que, los que tenemos trabajo a este lado del escritorio, nos sintamos tan "a gustito" cobrando por mirar a la pared (que es realmente para lo que sirve nuestro trabajo actual).
Pero aún es más penosa la situación en la parte de los demandantes de empleo. Miles de personas a las que atiende mi oficina, con verdaderos dramas familiares, y que se encuentran poseídos por esa "maligna música flautera". Vienen a la oficina en un ritual programado, repetido hasta la saciedad desde hace años, a renovar su tarjeta de demanda para que no caduque, cada 3 meses. Por supuesto, ya lo pueden hacer por Internet, por el móvil, todo muy civilizado....Pero de nuevo: ¿para qué?. No se trata sólo de que no hay ofertas de trabajo, y que la "abeja reina" ahora mismo no tiene nada para darles de comer. No se trata sólo de que sería mejor que dedicaran sus esfuerzos a crear su propio trabajo, a plantearse emigrar, o a reenfocar sus vida. No. Se trata de que cuando reviso los perfiles informatizados de estas personas que vienen "religiosamente" a sellar, los tienen  vacíos completamente. Es decir, que vienen a sellar, teóricamente para mantener una antigüedad, y creyendo que el flautista o la "abeja reina" les "sacará de esta", pero sin ni siquiera saber que sus fichas, tan inmaculadas, jamás podrán llamar la atención de una oferta de trabajo....¿Para qué?....¿Por qué?...Elemental querido Watson...
Afortunadamente, aún quedan ovejas negras. Personas que se han puesto "tapones" en los oídos para no escuchar al flautista. Gente que, al doblar la esquina, se sale de la cola de la colmena, y decide emprender, buscar su propio camino, a veces incluso emigrar o cambiar de vida...Buscar en su interior la respuesta a la grave situación que vivimos, y no esperar a que los "flautistas de turno" se la resuelvan...Esa gente merece toda mi atención y esfuerzo. Ellos son el sentido de mi trabajo actual. Con ellos me vuelco en tiempo y esfuerzo, aunque ya me hayan dado algún toque de atención por salirme de los tiempos establecidos en las estadísticas...Pero yo siempre llevo mis tapones de repuesto en el bolsillo: esos que me permiten escuchar a mi conciencia, antes que a jefes, políticos o "musiquillas de pacotilla".